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Berlocq no pudo con Nishikori y quedó eliminado en las semis del ATP de Buenos Aires

El chascomusense jugó un partido bárbaro contra el nro. 5 del mundo, pero terminó cayendo por 4-6, 6-4 y 6-3. El japonés, primer cabeza de serie del torneo, enfrentará en la final, al ucraniano Alexandr Dolgopolov, que doblegó al español Pablo Carreño Busta por 7-5 y 6-2.

Berlocq no pudo con Nishikori y quedó eliminado en las semis del ATP de Buenos Aires

CAPITAL FEDERAL. Otra vez le tocó el rival más difícil a Carlos Berlocq para soñar con una proeza. El Argentina Open lo vio brillar las últimas dos veces que lo jugó, con el mismo resultado final, cayendo de pie contra el máximo favorito, alentado por el público y sin reprocharse nada.

Hace dos años, se despidió del máximo certamen ATP de la Argentina contra Rafael Nadal. Lo tuvo contra las cuerdas pero perdió en dos sets. Este sábado la historia fue diferente y estuvo mucho más cerca. Tuvo la final a punto de conquistarla ante el japonés Kei Nishikori, que se impuso 4-6, 6-4 y 6-3.

Es verdad que a Berlocq se lo identifica con la batalla, la garra, la resistencia, atributos que tuvo todo el torneo, pero este año demostró que no sólo en eso basa su juego. El de Chascomús desplegó un gran repertorio tenístico y disputó ante el nipón un partidazo, acaso el mejor que el ATP de Buenos Aires vio en su edición 2017.

Todo el Court Central Guillermo Vilas demostró su devoción por el “Gladiador”, uno de los jugadores más queridos por el público local. Sólo una decena de japoneses llegó temprano al predio de Palermo para ver al ídolo asiático, que buscará su 12° título.

Una de las presencias estelares en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, fue la de Edgardo Bauza, DT de la Selección Argentina. Intentó pasar inadvertido entre su gorra y una toalla que le cubría el cuello, pero la incógnita duró poco. Varios hinchas (y también Martín Jaite, director del torneo) se acercaron a saludarlo, y hasta uno le gritó que “Berlocq es argentino”.

Fue el encuentro con el estadio más lleno, más de cinco mil personas que le dieron otra vez clima de Copa Davis, contagiados por el nivel superlativo de “Charly”. No es fácil que Nishikori acumule errores con el correr del partido, y eso fue gracias a lo que tuvo enfrente.

Berlocq demostró, de nuevo, que su estado físico, a los 34 años, es admirable. Aunque en determinado momento pareció algo más cansado que a lo largo de la semana (lo cual es lógico luego de tanto desgaste corporal y emocional), no dejó bola por correr.

Con derechas cruzadas y trayendo al número 5 del mundo a la red para luego buscar mejores espacios, el último argentino en pie del campeonato fustigó a su rival y lo sentenció a una cadena de errores, forzados o no.

Pero no por nada Nishikori está entre los cinco mejores del planeta. Aprovechando el bajón de “Charly”, empezó a machacarlo con tiros bien angulados y haciéndolo correr, a sabiendas de su cansancio. Tal vez por eso, cuando pudo, el bonaerense le pedía a las tribunas que levanten el clima.

No pudo ser para el 77° de ranking, y su cuento de hadas llegó a la conclusión, pero no por eso se lo puede calificar de “triste”. Es feliz a medias, porque en la parte final de su carrera, Berlocq se encuentra con un inicio de 2017 excepcional y desplegando un tenis de gran calidad. El romance con los hinchas quedó refrendado. Aunque no pelee por el título. El último argentino en conquistarlo fue David Nalbandian en 2008, y no hay un finalista nacional desde hace dos años, cuando Juan Mónco perdió ante Nadal.

Ahora Nishikori va por aquello que vino a buscar, el título en Buenos Aires, en la final de este domingo a las 14 ante el ucraniano Alexandr Dolgopolov. En silencio y sin arrancar como favorito para pelear mano a mano por la copa, fue sumando triunfos y confianza hasta encontrarse con la enorme posibilidad de acceder a la definición.

Para eso, el número 66 del mundo venció con autoridad por 7-5 y 6-2 al español Pablo Carreño Busta. El de Gijón es la nueva aparición del tenis ibérico y fue uno de los que mejor tenis jugó, pero en semis parece haber quedado lejos de su rendimiento ideal.

Desde el inicio mismo, Dolgopolov tomó la iniciativa y, en un encuentro más chato que vistoso, trabajó mejor los puntos y se quedó con los winners más espectaculares.

Rápido de piernas para acomodarse y muy efectivo con el saque (tuvo 10 aces y un bajo 51% de primeros servicios, pero de esos ganó el 81%), controló el juego del español, que no dejó de buscar variantes a pesar de los pocos resultados positivos.

El ucraniano llega después de eliminar al serbio Janko Tipsarevic, el uruguayo Pablo Cuevas (segundo favorito) y el austríaco Gerald Melzer, todos sin perder sets. Y no es casual que esté en la final de Buenos Aires, uno de los torneos más tradicionales de polvo de ladrillo: en 2011 ganó Umag, y ese mismo año fue finalista de San Pablo, además de perder la definición de Río de Janeiro hace tres años.

Unas de las características del juego de Dolgopolov es la capacidad de sorprender al rival con tiros inesperados y muchas veces armados sobre el momento, con sobrepiques veloces. En polvo de ladrillo, la velocidad lenta de la cancha le da un extra para para tener un segundo más y conseguir no sólo dominar el punto sino también cambiar a su gusto las direcciones de la pelota.

Dos extranjeros volverán a quedarse con el torneo porteño. Nishikori y Dolgopolov buscan su primer cetro en Buenos Aires, que tendrá nuevo campeón. Con el máximo favorito en el último partido, la situación es ideal. Aunque no haya argentinos que terminen colando la pasión del hincha como lo hizo Berlocq toda la semana.

(Fuente: Ámbito)

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