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Boca y Central, un clásico de la Copa Argentina

El xeneize y el canalla vienen teniendo duelos picantes y esta noche se anticipa otro, más allá de realidades muy diferentes.

Boca y Central, un clásico de la Copa Argentina

CAPITAL FEDERAL y ROSARIO. La sangre quedó en el ojo cuando los sueños de campeón de la mano del Chacho Eduardo Coudet, se convirtieron en pesadilla con Boca como verdugo y el árbitro Diego Ceballos, como el monstruo de la película –le dio un grosero penal inexistente y convalidó un gol en off-side para el xeneize. Eran tiempos de Rodolfo Arruabarrena y Coudet cuando la final de la Copa Argentina de 2015, los encontró y generó una de las mayores rivalidades de los tiempos modernos.

La revancha llegó menos de un año más tarde, por la misma competencia pero con diferente ganador. Ya con Guillermo Barros Schelotto como entrenador, Boca buscaba la única chance que le quedaba de clasificar a la actual Libertadores. Fue de Central -y el golpe todavía duele en el club que vive por y para la Copa. Esta noche, desde Mendoza, se jugará una nueva final.

“No sé si especial, para nosotros es muy importante porque queremos llegar al final de la competencia. Ellos tienen un gran equipo con muy buenas individualidades, pero nosotros tenemos nuestro camino y no tenemos que desviarnos de nuestro objetivo”, dijo Pablo Pérez, uno de los referentes del plantel.

Es importante leerlo entre líneas para entender: la Copa Argentina es el único título que el club puede ganar antes de que termine el año. Para un grupo que se sentía preparado para pelear y ganar la actual Libertadores, seguir sumando estrellas no es un detalle menor. Pero la importancia que le quita el sub capitán al cruce que se viene se lo agregaron los 250 hinchas que esperaron a la delegación en el hotel Esplendor de Maipú.

Hubo dos hit: “Para el Pipa (por Bendetto) la Selección” y alguna referencia a los simpatizantes de Central que resulta imposible de reproducir en este texto. Apenas llegaron desde Buenos Aires, con Pérez y Gago a la cabeza, todos los jugadores que integraron la delegación se detuvieron en la puerta del hotel para saludar, firmar autógrafos y sacarse selfies con los hinchas.

Benedetto, Gago y los tres colombianos fueron los que despertaron la euforia más grandes. Pero más allá del griterío por los ídolos, la gente hasta pidió “ganar cueste lo que cueste”. Un símbolo de la rivalidad generada de un tiempo a esta parte: se acordaron de Central, pero no mencionaron en ningún momento a River.

La bajada de línea que impuso el cuerpo técnico desde la pretemporada en Ciudad del Este -y buscando evitar la relajación post título- es que el semestre debería terminar con el equipo en los primeros lugares del campeonato y, al menos, llegando a la final de la Copa Argentina.

El plantel intensifica el desafío partido a partido -y no son pocos los que indican que el de hoy será la mayor y mejor medida que tendrán desde el inicio de las competencias oficiales en la segunda parte del año. Ya pasaron seis partidos con idéntica cantidad de victorias; el Canalla llega después de perder 0-4 con el Banfield de Falcioni. Dos panoramas completamente distintos, pero los del Melli tienen prohibido subestimar. Menos, cuando se trata de un clásico copero.

(Fuente: Olé)

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