Economía

La mitad del gasto público se financia con emisión

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Así lo indica un crítico informe del IDESA, que analiza los efectos de un confinamiento superior a los 100 días en el AMBA, el área más poblada del país.

La mitad del gasto público se financia con emisión

BUENOS AIRES. De acuerdo con un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), en el mes de Mayo, la mitad del gasto publico nacional fue financiado con emisión, un dato que está relacionado con la contracción económica producto de la cuarentena contra la expansión del nuevo coronavirus.

Según el informe, el dato más alentador es que en gran parte del interior del país se pasó del confinamiento al distanciamiento social. Pero en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el confinamiento se extendió hasta el 28 de junio lo que implica que el encierro se estirará a 100 días. De hecho, se espera que el presidente extienda la cuarentena hasta el 12 de Julio, en el contexto del aumento de los contagios, sobre todo, en Buenos Aires.

“Las autoridades nacionales sostienen que el confinamiento es la alternativa más apropiada frente a la amenaza del virus. Sin embargo, las consecuencias negativas del encierro son cada vez más evidentes”, indica el informe.

“Desde el punto de vista productivo y del empleo, los impactos son devastadores. En materia sanitaria, se están dejando otras enfermedades sin atender y generando nuevos trastornos en la salud de la población. Además, se está produciendo también un severo deterioro financiero a las instituciones de salud por falta de trabajo. En materia educativa, se va camino a la pérdida del año escolar”, sostiene el resumen.

Un crecimiento de la emisión con contracción económica

Según publicó Región Norte Grande, el informe del Idesa sostiene que las finanzas públicas también sienten el impacto de la parálisis económica derivada del confinamiento. En este sentido, según datos del Ministerio de Economía y del Banco Central, en el Estado nacional se observa que: en el 1er. trimestre del 2020, el 74% del financiamiento provino de impuestos y el 26% de emisión monetaria que el Banco Central le envía al Tesoro; en abril del 2020, el 51% provino de impuestos y el 49% de emisión monetaria; y en mayo del 2020, el 47% provino de impuesto y el 53% de emisión monetaria.

“Estos datos, si bien aproximados porque no tienen en cuenta otras fuentes de financiamiento de menor cuantía, muestran que la emisión monetaria pasó a ser el principal sostén de las cuentas públicas nacionales. Si bien la Argentina tiene una larga tradición de cubrir déficits fiscales con emisión, este nivel de expansión monetaria es inédito”, advierte el informe.

De acuerdo con la investigación, la situación fiscal ya era muy precaria antes del aislamiento. Pero con el confinamiento, se produjo una parálisis productiva que hizo caer la recaudación impositiva y, a la vez, expandir el gasto público para compensar las pérdidas económicas del estancamiento.

En esta línea, el análisis insiste en que los impuestos son la fuente genuina de financiamiento del Estado. A través de los tributos, el Estado se apropia de parte de los ingresos generados por el sector privado que vuelven a la sociedad a través de bienes públicos.

La falsa sensación de la ausencia de impacto económico

“Por ejemplo, alguien hace el sacrificio de pagar el IVA para que otro disfrute el beneficio de recibir educación gratuita. Con la emisión ocurre lo contrario porque no se produce esta equivalencia. El Estado da un servicio –por ejemplo, pagar jubilaciones– sin que nadie haya hecho el esfuerzo para financiarlas. El Estado crea así poder de compra, sin el equivalente de mayor producción. Al disponerse de más dinero pero no de más bienes y servicios se generan presiones sobre los precios. La relación no es exacta ni inmediata pero la emisión exagerada es inflacionaria”, precisa el informe.

“El aislamiento retiene el impacto de la emisión monetaria sobre los precios. Por eso la mayoría de los países desarrollados también apelaron a la emisión monetaria para sostener la crítica situación productiva, social y sanitaria que plantea el COVID-19. Pero hay diferencias sustanciales con la Argentina. Por un lado, no tienen la endeblez fiscal ni la larga historia inflacionaria local. Por el otro, emiten de manera más moderada que la Argentina ya que tienen acceso fluido al crédito, cuentan con sistemas tributarios más sólidos y eficientes y tienen conductas mucho más prudentes en materia de gasto público”, advierten los autores del reporte.

“La emisión monetaria desaforada genera la falsa sensación de que el aislamiento no demanda sacrificios. Mientras en el sector privado se producen cierres de emprendimientos, recortes de salarios y pérdidas de empleo, en el sector público prevalecen las inercias y la escasa vocación a introducir reformas estructurales. Esto hará mucho más difícil la salida del confinamiento, al punto tal que la post-pandemia puede llegar a ser peor que la propia pandemia”, concluye el análisis difundido este lunes.

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