Economía

Se fracturó Amhbra y aumentan los cierres de bares y restaurantes en la costanera

La mayoría de los restaurantes, galeterias, resto bar y pubs de la costanera de Posadas -y de lugares claves de la oferta gastronómica- han cerrado sus puertas al público, como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Pero, en la intimidad, son muchos los empresarios que cuestionan el «intrascendente» rol de la asociación que nuclea al sector, a la hora de discutir las «atribulaciones económicas» que enfrentan los empresarios, con las autoridades del Gobierno.

Se fracturó Amhbra y aumentan los cierres de bares y restaurantes en la costanera

POSADAS. La pandemia por coronavirus no deja de provocar decisiones casi irrenunciables en los distintos sectores de la economía misionera –como correlato de lo que pasa en el resto del país y la región-, y entre las industrias más afectadas, además del turismo, también arrastra a la gastronomía.

La decisión del ex presidente de la Asociación Misionera de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines (AMHBRA), Martín Oria, de hacer pública su decisión de cerrar las puertas del coqueto resto bar de la Costanera Itakuá, “hasta nuevo aviso”, provocó la inmediata reacción de otros empresarios del sector, muchos de ellos con una mirada sensiblemente crítica hacia la conducción del gremio y sus pronunciamientos inconsultos.

Con el pavor apoderándose de las calles de Posadas, y las medidas extremas dispuestas por el Gobierno y la Policía, los restaurantes ya anuncian –al menos por lo bajo- el cierre temporal de sus locales, que se van incrementando con el correr de las horas.

En un rápido relevamiento, algunos propietarios de reconocidos restaurantes confirmaron que cierran sus puertas por tiempo indeterminado; y otros, los más modestos, extreman las medidas sanitarias y agudizan sus estrategias para seguir despachando, con la urgencia de pagar a sus empleados y cumplir con sus metas tributarias y de gastos de servicios.

Fue entonces que se comenzaron a difundir los primeros anuncios de cierres temporales, que se incrementaron en las últimas horas (y lo siguen haciendo hora a hora). Ya se conoció la decisión de Itakuá, a los que se sumaron los cierres de la parrilla Mendieta y el pub Pan y Manteca (del mismo grupo empresarial).

El gerente de relaciones públicas de la histórica galletería La Rueda, Gustavo Pona, admitió que en las “próximas horas” se define el cierre de ese restaurant de la avenida Costanera, como también El Rancho, la parrilla del mismo holding empresarial, que está ubica en la esquina de la Bajada Vieja casi avenida Monseñor Kemerer.

El relacionista Pona convocaba a sus colegas de varios locales gastronómicos a difundir una comunicación grupal sobre el cierre de actividades hasta nuevo aviso.

Los dueños del Complejo Río, también en la costa posadeña, se aprestaban a ultimar los últimos detalles para cerrar antes del fin de semana. Con más del 50% del personal licenciados, en sus casas, Complejo Río analiza profundizar el delivery para mantener algo de facturación que le de respiro en los tiempos de excepción.

Es más, un vocero de la empresa indicó que si bien no habrá resto económico para cumplir con los pagos del personal cesanteado, muchos de ellos quedarán como cuidadores y se alimentarán en el propio restaurant.
En La Querencia, tradicional restaurant de la calle Bolívar, frente la plaza 9 de Julio, decidió esta noche de miércoles cerrar sus puertas.

Con una estructura laboral y financiera de 40 años en el negocio, los dueños de La Querencia esperaban un protagonismo institucional más decidido de AMHBRA, aprovechando los vínculos que varios de sus directivos tienen con el Gobierno Renovador K.

Se sabe que La Querencia depende, en mayor medida, de lo que factura en su salón de atención al público, y es casi imposible que pueda sobrevivir con una estrategia que repose solo en menú de deliverys. Pero terminó cerrando sus puertas y siendo parte de una ¿fractura gremial? de AMHBRA, que por ahora se hace llamar “Grupo Gastronómico”.

En esa declaración pública, también se suman a la cuarentena gastronómica el Bar Cristóbal; Brandom: Bocatto; Pizza 40; y Resto Bar Berlín.  

Del lado de los pubs, el Bar Argentino de la calle Coronel López al 1876, un lugar de encuentro del grupo Podemos y del ex gobernador Hugo Paslacqua, también anunció que cerró sus puertas, para acompañar la cuarentena que dispuso el Gobierno provincial.

ENTRE DUDAS Y URGENCIAS…

Dicen que el ingenio se agudiza en las crisis y eso es lo que está ocurriendo con muchos lugares que prefieren, al menos por el momento, sortear la tormenta del coronavirus con las puertas abiertas.

Con medidas presidenciales, provinciales y municipales que se deliberan y toman minuto a minuto, otros negocios como rotiserías, pizzerías y cafés adoptaron una decisión intermedia. Cerrar el salón al público y replegarse con un equipo mínimo para seguir funcionando en modalidad “take away”.

Por ejemplo es el caso de la Rotisería Joaquinito, por la calle Rioja, donde su propietario, Lucas, ya adelantó que “seguirán trabajando como lo venimos haciendo, solo con delivery…”. “No tenemos espalda como para cerrar ya que tenemos muchos empleados y se me hace imposible pagar mis compromisos si cerramos”, fue la sensata respuesta a un cronista de este diario digital, que se acercó a comprar el menú diario.

Maximiliano Fernández, de la pizzería El Viejo Pinar, ya le anticipó a sus colegas gastronómicos que seguirá abierto: “Con mucho esfuerzo trataremos de seguir abiertos y sostener el día a día un poco más aún”, les adelantó a sus colegas.

El dueño de Pizza César, en plena esquina de Rioja y Buenos Aires, sólo cerrará sus puertas al público si hay una orden municipal. Pero aclara que seguirá trabajando a “puertas cerradas”. Es lógico, como el resto de los atribulados empresarios, grandes y pymes del sector gastronómico, las urgencias que les toca enfrentar con la pandemia del coronavirus.
“Mi realidad para poder seguir manteniendo las fuentes de trabajo es seguir trabajando. Seguir manteniendo con delivery. Creo que hay muchas opciones. No tengo espaldas para poder cerrar. Esta todo bien con las medidas, las celebro, pero quien nos paga el banco, las obligaciones tributarias, los servicios…”, se lamentó César, con sus colegas del grupo.  

La Cacerola Restaurante todavía no tiene una postura definida al respecto: “tenemos las mismas incertidumbres que todos y estamos en la misma difícil situación económica que todos. Queremos cuidar a nuestros empleados y cuidarnos nosotros, pero no podremos resistir mucho tiempo cerrados, sin generar ingresos”, graficó uno de sus propietarios, en esa rueda de opiniones que los gastronómicos posadeños celebran casi a diario para ver como subsisten a la crisis.

FSV.
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