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A los 97 años murió Doris Day, una figura del Hollywood de oro

Doris Day, actriz y cantante y sobre todo una leyenda del Hollywood de la época de oro, murió a los 97 años en San Diego, California, por complicaciones asociadas a una neumonía, publicó la Doris Day Animal Foundation, que la artista presidía desde que se retiró formalmente del cine a principios de los años 70, cuando se dedicó exclusivamente a la TV.

A los 97 años murió Doris Day, una figura del Hollywood de oro

Doris Day, actriz y cantante y sobre todo una leyenda del Hollywood de la época de oro, murió a los 97 años en San Diego, California, por complicaciones asociadas a una neumonía, publicó la Doris Day Animal Foundation, que la artista presidía desde que se retiró formalmente del cine a principios de los años 70, cuando se dedicó exclusivamente a la TV.

Había nacido como Doris Mary Ann Kappelhoff, con ascendencia alemana, en Cincinati, Ohio, el 3 de abril de 1922, actuó como cantante en radio y en la década de 1940 comenzó a destacarse y grabar discos melódicos y de jazz en línea con Dinah Shore y Sarah Vaughan, entre otras, aunque su voz era mucho más blanca y dulzona en la línea que luego explotaría en el cine.

Debutó en «Romance en alta mar» (1948), de Michael Curtiz, en colaboración con el coreógrafo Busby Berkeley, en épocas en que el cine se adelantaba a la televisión con películas plagadas de rostros populares en una verdadera sucesión de canciones, y con el mismo director rodó «Mi sueño eres tú» (1949), «Música en el alma» (1950) y «Te veré en mis sueños» (1952).

Desde entonces fue considerada una buena comediante, que solía pasar de papeles de pícara a ingenua sin problemas, como sucedía en «Mademoiselle Fifí» (1949) y «Té para dos» (1950), ambas de David Butler, a la que siguieron «¿Acusaría usted…?» (1950), de Stuart Heisler, «Las calamidades de Jane» (1953), también de Butler, «Primer desengaño» (1954), de Gordon Douglas, y «Ámame o déjame» (1955), de Charles Vidor.

Con Alfred Hitchcock cambió de género y filmó «En manos del destino» (1956), con James Stewart, y con Andrew Stone «Julia», junto al entonces galán francés de moda Louis Jordan, ya con una personalidad que convocaba a los públicos, como sucedió con «Juego de pijamas» (1957), de George Abbott y Stanley Donen, así como en «Enséñame a querer» (1957), de George Seaton, junto a Clark Gable, y «El túnel del amor» (1958), dirigida por el bailarín Gene Kelly, en pareja con el duro Richard Widmark.

El año 1959 fue muy especial para la actriz, ya que filmó «La viudita indomable», de Richard Quine, junto a Jack Lemmon, y sobre todo «Problemas de alcoba», de Michael Gordon, que fue un enorme éxito de público, le hizo vender muchísimo discos con su tema «Pillow Talk» -título original de la película- y consagró a Rock Hudson como su galán ideal.

La pareja volvió a reunirse en «Vuelve, amor mío» (1961), de Delbert Mann, otra vez que Tony Randall como tercero en disputa, pero entre medio Day trabajó con David Niven a las órdenes de Charles Walters en «Éramos tan felices» (1960) y Rex Harrison y Myrna Loy en «Encaje de medianoche» (1960), un thriller de David Miller.

En 1962 protagonizó la demagógica «La mujer más bella del mundo» (1962), también de Walters, con Stephen Boyd y Jimmy Durante, de ambiente circense, y volvió a la comedia puramente romántica con «Amor al vuelo» (1962), de Delbert Mann, junto a Cary Grant, y «La salsa de la vida» (1963), con James Garner de coequiper, dirigida por Norman Jewison, el mismo realizador de «No me manden flores» (1964), otra vez con Hudson.

Con Garner trabajó también en «Yo, ella y la otra» (1963), de Michael Gordon, un título castellano significativo si se tiene en cuenta que en ella sustituyó a la reciente difunta Marilyn Monroe, para seguir con «Por favor no moleste» (1965), de Ralph Levy, con Rod Taylor, el mismo galán que la secundó en «Espía por error» (1966), de Frank Tashlin, de quien también estuvo a las órdenes en «Caprice».

Otros de sus títulos fueron «Josie, la indomable» (1967), de Andrew V. McLaglen, «¿Qué hacías cuando se fue la luz?» (1968), de Hy Averback, comedia alocada acerca de un misterioso apagón que hubo en Nueva York en 1965, y «Hay un hombre en el lecho de mamá» (1968), de Howard Morris, su último largometraje, tras el que se dedicó a la TV con su propio show por CBS hasta 1973.

Pese a la edad y su retiro de las pantallas editó los discos «The Love Album» (1994) y «My Heart» (2011), fue militante del Partido Republicano, antes tuvo cuatro maridos y un hijo y se dedicó a la protección de los animales.

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