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Buscan risas, pero infunden miedo: la verdad detrás de la fobia a los payasos

El lanzamiento de la remake de «It» reavivó el pánico irracional por los bufones, llamado coulrofobia. Las razones que generan el temor, sus síntomas y la influencia de la cultura popular.

Buscan risas, pero infunden miedo: la verdad detrás de la fobia a los payasos

El lanzamiento de la remake de «It» reavivó el pánico irracional por los bufones, llamado coulrofobia. Las razones que generan el temor, sus síntomas y la influencia de la cultura popular.

La aparición de los payasos se remonta hacia el 2.500 antes de Cristo. Su propósito original era el mismo que el de hoy: inspirar risa y alegría, animar celebraciones. Aunque, de acuerdo al Instituto Smithsoniano, «siempre tuvieron un lado oscuro». La línea difusa y delgada que divide al humor y al terror encuentra su máxima expresión en los payasos.

 

En 2008, el estudio «Space to care» de la Universidad de Sheffield evaluó a 250 niños entre 4 y 16 años. Les preguntaron qué pensaban de las comodidades que ofrecían los hospitales. En uno de los puntos destacados, el informe remarca que la gran mayoría de los chicos, tanto los más pequeños como los más grandes, aborrecían las decoraciones que incluían payasos. Penny Curtis, su coautor, señaló entonces:  «Encontramos que los payasos eran universalmente rechazados. Algunos los consideraban bastante aterradores e incomprensibles». 

 

La fobia como tal se llama coulrofobia. El miedo irracional que se desprende de la observación y cercanía a un payaso. El término procede de una palabra griega antigua que significa «alguien que va sobre zancos», debido a que, en sus principios, los bufones elegían los tacos altísimos para desplazarse y encandilar a sus espectadores.

¿Por qué se le teme a los payasos? «Normalmente es un miedo aprendido desde la infancia, un miedo a lo desconocido que recogieron de un padre o hermano procedente de un trauma a raíz de una película de terror o una experiencia dramática», respondió a Infobae el terapeuta Jason O’Callaghan, fundador de D4 Clinic, en Dublín, Irlanda, que creó un tratamiento específico para coulrofobia después del lanzamiento de la remake de It. La hipnoterapia clínica en cuestión busca que «la persona visualice el miedo en un ambiente seguro para conducir a una reprogramación de la mente inconsciente».

Según el experto, alrededor del 12% de la población general le teme a los payasos. «Incluso puede ser más ya que mucha gente se avergüenza por tener este miedo», acotó. Las investigaciones coinciden en el origen de la fobia. Los disfraces, que buscan ofrecer una imagen picaresca, su maquillaje grotesco que dibuja sonrisas exageradas en sus caras, exhiben emociones artificiales. Ocultan sus verdaderos sentimientos.

Ya en 1982, el célebre antropólogo Claude Lévi-Strauss escribió en su libro La vía de las máscaras: «El disfraz facial elimina de manera temporal el rostro de la interacción social. La cara es el órgano por medio del cual el ‘Yo’ y la sociedad llevan adelante la mayor parte de la comunicación de la que participan». La careta brinda una presunta libertad de acción, una demarcación entre las causas de un comportamiento y sus consecuencias.

A su vez, Sigmund Freud incorporó el concepto de «valle inquietante» que distintos investigadores creen que explica el fenómeno. La idea de algo muy familiar, pero que, a la vez, resulta extrañamente desconocido. Tal sensación contradictoria a nivel cognitivo genera un fuerte rechazo. En los payasos, debido a sus rasgos exagerados, se hace imposible medir sus emociones. Los espectadores no logran distinguir si el bufón está tan feliz como parece o a punto de explotar en un ataque de ira contra uno de ellos.

 

Más aún, la esencia de sus sketches resalta el dolor físico al que, indiferente, el payaso responde con una sonrisa enorme pintada. En la disonancia emerge la fobia y sus síntomas. «Normalmente se producen ataques de pánico. Síntomas como el corazón acelerado, el sudor en las manos, sensación de estrés y mareos. Un estado de pánico que se conoce como ‘respuesta de escape'», puntualizó O’Callaghan.

 

Por más paradójico, el payaso es una figura escabrosa. Hace un año, la irrupción de los «payasos malditos», bromistas que amenazaban en las calles e incluso hogares ajenos, mantuvo en vilo a Estados Unidos, Reino Unido y Canadá. Asimismo, suele ser uno de los disfraces predilectos de Halloween y uno de los protagonistas preferidos de las ficciones de terror. Por caso, el extravagante Guasón de Batman, el reciente Twisty de American Horror Story y -el más emblemático- Pennywise, la creación de Stephen King llevada al cine por segunda ocasión.

«It está causando un aumento en ansiedad de aquellos que sufren miedo a los payasos», sentenció el terapeuta. «En el día a día serían capaces de evitar los lugares que frecuentan los bufones, pero con la cantidad de publicidad y promoción de la película se hace difícil evitar las imágenes del payaso malvado, lo cual está llevando a un aumento en casos de coulrofobia y ataques de pánico», agregó.

 

Algunos payasos cargaron contra King. Aseguran que la imagen que proyecta su película infunde un miedo irracional en los niños por su oficio milenario que, al fin y al cabo, les quita trabajo. El escritor, por su parte, respondió con un tweet: «Los niños siempre tuvieron miedo a los payasos. No maten a los mensajeros por el mensaje». Una nueva generación de coulrofóbicos

Infobae / vm.

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