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Mónika Ertl, la mujer que vengó la muerte del “Che”

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Han sido muchos los mitos respecto a la figura y la muerte del “Che”, pero entre todas ellas destaca una protagonizada por Mónika Ertl, una mujer olvidada en el tiempo que vio en la venganza la manera de curar el dolor de perder a Guevara.

Mónika Ertl, la mujer que vengó la muerte del “Che”

El 9 de octubre de 1967, hace 50 años, el mundo se despedía de una de sus figuras más icónicas y rebeldes al sistema, fallecía Ernesto “Che” Guevara. Un día antes el ejército boliviano, con el apoyo de agentes de la CIA, logró capturar a Ernersto Guevara de la Serna en un lugar llamado Quebrada del Churo.

Herido en una pierna, fue llevado a una escuela abandonada del poblado de La Higuera donde pasó su última noche pues al día siguiente, el eterno guerrillero fue ejecutado. Esa imagen donde se observa su cuerpo en un lavadero dio la vuelta al mundo, pero su muerte no logró borrar su imagen de la historia, no logró frenar el sueño revolucionario.

Ha transcurrido medio siglo desde que el espíritu rebelde del Che, con sus luces y sombras, fue silenciado para dar un impulso a las nuevas generaciones que han visto en su ideal una cura al mal que vivimos hoy en día. Han sido muchos los mitos respecto a la figura y la muerte del “Che”, pero entre todas ellas destaca una protagonizada por Mónika Ertl, una mujer olvidada en el tiempo que vio en la venganza la manera de curar el dolor de perder a Guevara.

Hija de uno de los grandes propagandistas del nazismo (Hans Ertl, por mucho tiempo se lo conoció como “el fotógrafo de Hitler”), Mónika terminó en Bolivia cuando el Tercer Reich se derrumbó y los jerarcas huyeron a los refugios más lejanos del planeta. Se crió en un círculo tan cerrado como racista, en el que brillaban su padre y otro siniestro personaje al que ella llamaba “tío”: Klaus Barbie, “el Carnicero de Lyon”.

Pero la joven y bella alemana creció y todo cambió en el final de los años sesenta. Y la muerte de Ernesto Guevara en la selva boliviana significó el empujón final: rompió con sus raíces y en un giro copernicano terminó militando en las filas del Ejército de Liberación Nacional, el grupo guerrillero creado por el mismísimo Che. En 1971, cruza el Atlántico, vuelve a su Alemania natal, y en Hamburgo ejecuta personalmente al cónsul boliviano en esa ciudad.

¿Quién era? Nada menos que el coronel Roberto Quintanilla, el responsable del ultraje final a Guevara: la amputación de sus manos. Allí comenzó una cacería que atravesó países y mares, y que sólo encontró su fin cuando Monika cayó muerta en una emboscada que, según algunas fuentes, le tendió su “tío”, el sanguinario Barbie.

El 12 de en mayo de 1973 Ertl fue ejecutada por las fuerzas de seguridad Bolivianas.culturacolectiva / contrainjerencia

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