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Nicaragua: comunidad literaria respalda la resistencia

La escritora Gioconda Belli y las más conocidas figuras de la literatura de Nicaragua han sido parte de la «resistencia cívica».

Nicaragua: comunidad literaria respalda la resistencia

La escritora Gioconda Belli y las más conocidas figuras de la literatura de Nicaragua han sido parte de la «resistencia cívica».Por Gabriela Selser (DPA)

Siete meses después del inicio de las protestas sociales en Nicaragua el presidente Daniel Ortega recuperó el control de las calles. Apoyado en la fuerza de la Policía y los paramilitares, cuya acción dejó centenares de manifestantes muertos y miles de heridos, el Gobierno ha prohibido las marchas opositoras, pese a que la Constitución consigna el derecho a la libre movilización ciudadana.

En medio de la crisis que estalló el 18 de abril, las más conocidas figuras de la literatura de Nicaragua han sido parte de la «resistencia cívica» frente al ex guerrillero sandinista de 73 años, quien en su juventud ayudó a derrocar al general Anastasio Somoza tras medio siglo de dictadura.

«Hemos visto a uno de aquellos que lideró la victoria de la revolución sandinista en 1979 convertirse en un tirano. Ser testigos del furor de un gobernante que, en defensa de su poder, ordena matar sin compasión a 500 o más nicaragüenses en sólo seis meses», expresó la poeta Gioconda Belli, quien la semana pasada recibió la medalla Hermann Kesten que otorga anualmente el Centro PEN de Alemania.

Involucrada desde muy joven en la lucha revolucionaria, la autora de «La mujer habitada» y «Waslala» asiste ahora a seminarios y debates y desde la presidencia del Centro PEN de Nicaragua exige respeto a la libertad de expresión. Para ella, lo ocurrido «no deja de asombrarnos con su horror».

«¿Cómo no preguntarme ahora, por ejemplo, si valió la pena entregar mi juventud y buena parte de mi vida a una revolución que juzgué como lo más hermoso que me había tocado vivir?», inquirió Belli para concluir que, a punto de cumplir 70 años, no piensa resignarse «al pesimismo».

«La historia nos enseña que nunca han faltado los hombres y mujeres que nos salvan de la desesperanza; que, así como hay monstruos que asesinan, nunca faltan quienes luchen por la libertad y la decencia», advirtió al recibir el galardón literario alemán, por primera vez entregado a una personalidad latinoamericana.

Días contados

Para el escritor Sergio Ramírez, Premio Cervantes de Literatura 2017, el Gobierno de Ortega tiene sus días contados. Lo repite en cada una de sus entrevistas, en las que no disimula su preocupación por el riesgo de que ocurra una nueva guerra.

«El tiempo de Daniel Ortega se acabó, se lo quitaron sus propias acciones y la historia es implacable», dijo el novelista en una entrevista con DPA. A su juicio, el mandatario ha perdido el apoyo de la población, incluyendo buena parte de la base sandinista que antes le daba su voto.

De acuerdo con Ramírez, quien fue vicepresidente durante el primer gobierno de Ortega (1985–1990), su antiguo camarada «soltó al genio maléfico de la botella» al responder «con caos y terror» a las manifestaciones cívicas.

El autor de «Margarita, está linda la mar» (Premio Alfaguara 1998), que estuvo exiliado en la época de Somoza, no planea dejar Nicaragua, como sí lo han hecho otros escritores y músicos en estos meses. «Mi decisión es vivir en Nicaragua y sólo una situación ingobernable para mí me forzaría a un nuevo exilio. No quiero vivir en el exilio», aseguró a la cadena estadounidense CNN.

Otro grande de las letras nicaragüenses es el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, que a sus casi 94 años ocupa su tiempo y la soledad en la que vive leyendo, escribiendo y rezando «por el pueblo nicaragüense».

Autor de emblemáticas obras como «Salmos» y «El Evangelio de Solentiname», Cardenal se muestra mortificado. Sus habituales achaques se han agravado al punto de enviarlo al hospital en tres ocasiones en los últimos dos meses.

«Tengo mucho sufrimiento por la represión que estamos viviendo», dijo en la más reciente entrevista a DPA en su casa del reparto Los Robles de Managua.

Por esa razón, el escritor dedicó «al pueblo de Nicaragua que sufre represión» el premio Internacional Mario Benedetti, que se le concedió en septiembre por su «larga trayectoria al servicio de los más vulnerables y su profundo compromiso con los derechos humanos».

Ernesto Cardenal se dio a conocer en la década de 1960, cuando fundó en la isla de Solentiname (sur) una comunidad de pintores y músicos que también se hicieron guerrilleros y lucharon contra Somoza.

Durante la revolución fue ministro de Cultura, pero tras el fin del proceso sandinista, en 1990, rompió con Ortega y se convirtió en uno de sus críticos más fervientes. «Vivimos bajo otra dictadura», ha repetido desde que el ex comandante volvió al poder, en 2007, lo que le costó juicios y amenazas de prisión.

Desde el inicio de la crisis, Cardenal fue tajante: «Lo que queremos es que haya otro Gobierno, una república democrática. ¿Para qué diálogo? Nada de diálogo», espetó desafiando a las voces que insisten en una pronta solución negociada al conflicto. (DPA)

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