Cultura y Espectáculos

Un paseo por clubes de lectura feministas

Como el de Emma Watson, hay varias iniciativas que buscan visibilizar a los libros escritos por y para mujeres.

Un paseo por clubes de lectura feministas

Como el de Emma Watson, hay varias iniciativas que buscan visibilizar a los libros escritos por y para mujeres.El mito de la belleza, de la escritora estadounidense Naomi Wolf, es el libro del mes en Our Shared Shelf («Nuestra estantería compartida»), el club de lectura feminista on line que fundó Emma Watson. A lo largo de un año y medio se sumaron cerca de 200 mil miembros a esta propuesta lanzada por una de las actrices que hoy ponen en agenda al feminismo en Hollywood -como Emma «La la land» Stone, quien recientemente dijo que sus compañeros de elenco se bajaron el sueldo para cobrar lo mismo que ella, y Robin «Claire Underwood» Wright, quien siempre recuerda que ‘el feminismo es igualdad: de trabajo y de sueldos’-. Arrancó este proyecto a raíz de los libros y ensayos que llegaron a sus manos en su rol como embajadora de buena voluntad de la ONU y su iniciativa funcionó como una forma más de visibilización de estas temáticas.

«Emma consigue llevar el feminismo a personas que de otra manera no se hubieran planteado su importancia o necesidad. Es una manera de ponernos a hablar a personas muy distintas -distinta lengua, país, profesión- de libros importantes en la construcción como mujeres y como feministas, textos no solo contemporáneos -como How to be a woman de Caitlin Moran-, sino como The Handmaid’s Tale, de Margaret Atwood, una novela publicada en 1985 y de una actualidad pasmosa», dice a Clarín la escritora española Carmen G. de la Cueva, quien desde 2014 dirige La tribu de Frida, una comunidad virtual dedicada a la difusión de la literatura escrita por mujeres y el feminismo. En septiembre de 2016 creó el Club de Lectura Feminista de La tribu para poder comentar lo que leía: «Mi sueño era hacer un buen grupo de lectoras con las que no solo compartir lecturas, sino estrechar lazos, amistad y conversación. Y nueve meses después puedo decir que así ha sido», asegura Carmen, quien eligió su profesión tras identificarse con Jo March, el personaje creado por Louise May Alcott en Mujercitas.

Los clubes de lectura construyen un espacio seguro donde debatir, conversar y aprender sobre literatura, pero el objetivo de los «feministas» es trazar a lo largo de las lecturas una perspectiva de género. ¿Por qué hoy resulta necesario un espacio de lectura de este tipo? «Porque no hemos leído a mujeres prácticamente en toda nuestra vida. Porque apenas hay escritoras en los programas escolares, porque las autoras pasan de puntillas por la historia de la literatura y por el canon. Decía la poetisa Adrienne Rich que la escritura de las mujeres había sido fragmentada, borrada y silenciada, y un espacio de lectura feminista sirve exactamente para revertir eso, para recuperar y reconstruir nuestra genealogía literaria», lanza Carmen. «En el caso de la lectura feminista, se suma otro elemento, el de la valentía: hay que ser valiente para animarse a leer textos que dan testimonio del abandono, la desigualdad y la injusticia a la que se sometió a las mujeres a lo largo de los siglos», comenta María de los Ángeles Roberto, directora de Las Correctoras, edición y traducción de textos con perspectiva de género.

Las redes sociales abrieron un espacio para visibilizar a las mujeres escritoras, como la iniciativa de la escritora británica Joanna Walsh, que recorrió el mundo tras postear fotos de unos señaladores de libros hechos con imágenes y nombres de autoras que admiraba, con el hashtag #ReadWomen2014. Diferentes organizaciones y personas lo tradujeron y continuaron posteando en distintos idiomas (en español, #LeamosMujeres y #LeamosAutoras). Esto llevó, por ejemplo, a que en España se celebre a partir del año pasado el Día de las Escritoras (el lunes siguiente al 15 de octubre) y que en Argentina se organice una «Editatona de Escritoras» para sumar a más mujeres de la literatura a la enciclopedia virtual Wikipedia.»La ya larga trayectoria de los movimientos feministas y de la diversidad sexual produjo una enorme cantidad de libros, revistas y folletos que merecen ser resguardados y, sobre todo, leídos», opina Eugenia Sik, bibliotecaria de Feminaria, una biblioteca especializada en teorías feministas y derechos de las mujeres (Tacuarí 538, CABA). En nuestro país existen diferentes iniciativas que buscan poner en juego las teorías y los textos escritos sobre y por mujeres, como el Club Virtual de Lecturas Feministas -un grupo en Facebook con ocho mil miembros- o el Taller Abierto Historia de Género, que se inició en el marco de la cátedra de Historia Argentina III, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

El club de Emma Watson, así como este conjunto de iniciativas, se entienden aun más cuando se advierte el escaso porcentaje de mujeres reconocidas -por ejemplo- con el Premio Nobel de Literatura: desde su creación en 1901 y frente a 99 hombres, fueron premiadas solo 14 mujeres.

Fuente: Sabrina Díaz Virzi, CLARÍN.

vb

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