Opinión

Amar al ladrón

Nota de Opinión: Por Walter Anestiades

Amar al ladrón

¿Quiénes son los cuatro dirigentes políticos que han arrasado con los votos en Misiones en los últimos veinte años?.

  • Cristina Kirchner, amplia ganadora de cada comicio nacional.
  • Carlos Rovira, ganador él y garante de las victorias de los demás.
  • Maurice Closs, quién mantiene el récord del mayor porcentaje obtenido y la diferencia más holgada sobre el segundo.
  • Y Ewaldo Rindfleisch, el alcalde más votado en la historia de Oberá, la segunda ciudad más importante de la provincia.

En Misiones, Cristina Kirchner ganó en 2007-primera presidencia- con el 68% de los sufragios (los dos candidatos a gobernador más votados, Maurice Closs y Pablo Tschirsch, apoyaron la fórmula Kirchner-Cobos). Fue reelecta en 2011 (con Amado Boudou, hoy preso por corrupción, como compañero de fórmula), y en Misiones sacó el 67%.

Daniel Scioli, el candidato kirchnerista en 2015, ganó en Misiones con el 61%. Y en las recientes PASO la propia Cristina y Alberto Fernández (puesto en la fórmula por ella), obtuvieron casi el 58%.

Carlos Eduardo Rovira llegó a la gobernación por el Partido Justicialista y de la mano de Ramón Puerta en 1999, logrando casi el 54% de los votos, en fórmula con Mercedes Oviedo.

Tras la mejicaneada al peronismo en 2003, fue reelecto por el Frente Renovador de la Concordia, y apoyado por el presidente Néstor Kirchner en su disputa interna con Eduardo Duhalde-quién apoyó a Puerta- con el 48% (Pablo Tschirsch fue su compañero de fórmula). Ya entronizado en el poder se convirtió en el señor feudal de Misiones.

Rechazado su intento de 2006 de perpetuarse en la gobernación-Joaquín Piña e iglesia mediante-se perpetuó sí, pero en la Cámara de Representantes. Y le llegó entonces el turno a su socio, quién había mejicaneado al radicalismo, mientras Rovira se dedicó a ganar elección tras elección legislativa provincial, incluida la de junio de 2019.

Maurice Closs fue ungido gobernador en 2007, con el 38%, acompañado por Sandra Giménez, y diez puntos por encima de la fórmula del Frente para la Victoria Pablo Tschirsch-Adolfo Pischik.

En 2011 llegó al récord: el domingo 26 de junio, el día que River Plate se fue al descenso, la fórmula Maurice Closs-Hugo Passalacqua obtuvo el 75% de los sufragios. Fueron 69 puntos de diferencia sobre Claudio Wiplinger-de Trabajo y Progreso-y Luis Pastori-del radicalismo-que sacaron el 6% cada uno. Fue el porcentual más elevado y la diferencia más holgada que un candidato a gobernador obtuvo en la historia democrática de Misiones.

Closs, además, ganó rotundamente los comicios como senador nacional-dos veces, en 2005 y en 2017-y como diputado nacional en 2015.

Ewaldo Rindfleisch llegó a la intendencia de Oberá en 2003, cuando era el presidente de la CELO y concejal en uso de licencia, con un 30% de los votos (es lo que sacó su sublema, el más votado por encima del sublema de Miguel Oliveras, también renovador, y del intendente peronista “Rolo” Dalmau).

Tras un paréntesis en su relación con Rovira, en 2007 Rindfleisch fue reelecto del modo más holgado y con la diferencia más amplia de la historia de Oberá: como candidato del kirchnerista Frente para la Victoria (dato que los kirchneristas misioneros quisieran que se olvide para toda la eternidad) su sublema sacó 10.532 votos, apabullando a los veinte candidatos renovadores juntos, incluido el hoy gobernador Hugo Passalacqua, quiénes obtuvieron 7.635 votos. Y en 2011 logró su tercera victoria consecutiva para convertirse en el intendente más votado en la historia de la ciudad: superó al hoy alcalde Carlos Fernández por mil votos.

Cristina Kirchner, electa senadora nacional en 2017, tiene mandato hasta 2023 y sus fueros parlamentarios la protegieron de ir presa. Cuando el juez Bonadio pidió su desafuero en el marco de la causa por el encubrimiento del atentado a la AMIA, la sesión en el senado no se realizó por falta de quórum. Según la doctrina “Pichetto” (el mismo que hoy es candidato a vice del presidente Macri) un senador no debe ser despojado de sus fueros a menos que pese sobre él alguna condena firme. Goza de la misma protección política de Carlos Menem, también senador nacional. Si en octubre es electa vicepresidente, Cristina Kirchner habrá conseguido definitivamente la impunidad  tan deseada.

¿Alguien sabe dónde se puede conseguir el dato de la evolución patrimonial de Carlos Rovira y de Maurice Closs en sus pasos por la función pública?

El fiscal de estado se llama Fidel Duarte y es quién tiene esa información, pero bajo siete llaves. ¿Conoces el nombre de algún diputado provincial que siquiera haya presentado uno de esos “vería con agrado…”? ¿Algún diputado provincial en el cargo o con mandato cumplido?

¿Hace falta agregar algo a toda la data que durante quince años te informamos sobre Ewaldo Rindfleisch? Artículos, horas de radio y de televisión, y hasta un libro, dan letra a las preguntas que el arquitecto debería responder. Pero la justicia tampoco lo interroga, a pesar de las dos causas que abrió el ciudadano obereño Ramón Escobar y que hoy descansan y se relajan en algún escritorio de la oficina de la jueza Gauchat. Tampoco le preguntaron nada desde el parlamento misionero, cuando ante sendos proyectos de las legisladoras Alba Nilsson y Silvia Araceli Rojas, todo el resto de la cámara votó en contra del pedido de informes (renovadores y no renovadores).

¿Alguno de estos cuatro dirigentes políticos tiene un nivel de vida y un patrimonio acorde al sueldo que percibieron o perciben como funcionarios públicos?

Algunas personas, con muy pocas luces y menos moral aún, plantean que debería investigarse a otros. Como defensa, postular que la inocencia particular se basa en la culpa general es un argumento que deja chico al calificativo de impresentable. Como si la corrupción de uno justificara la de otro. Como si, frente a un corrupto,  todo se redujera a amarlo u odiarlo.

La impunidad no cae del cielo. Se construye. Al ganar las elecciones ellos o sus socios políticos, el estado se convierte no en promotor de las investigaciones, sino en el primero que avala el encubrimiento y la exención.

“¡Contra la injusticia y la impunidad! Ni perdón ni olvido”, exclamó el escritor alemán Bertolt Brecht.

Sucede todo lo contrario. Los autores de las peores injusticias y los garantes de la impunidad reciben el perdón. Disfrutan del olvido. Y gozan de los votos.

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