Opinión

El lobo con piel de oveja la oportunidad de Posadas 

Las elecciones en Misiones ya nos están golpeando la puerta. Como siempre, son una circunstancia que hay que celebrar, y una oportunidad para destinarle un tiempo a la reflexión. Olvidémonos por un momento del panorama nacional, y pensemos en lo que estos comicios significan para la provincia de Misiones, y en particular para la ciudad de Posadas.

El lobo con piel de oveja la oportunidad de Posadas 

Las elecciones en Misiones ya nos están golpeando la puerta. Como siempre, son una circunstancia que hay que celebrar, y una oportunidad para destinarle un tiempo a la reflexión. Olvidémonos por un momento del panorama nacional, y pensemos en lo que estos comicios significan para la provincia de Misiones, y en particular para la ciudad de Posadas.

En lo que hace a la organización de los comicios, la provincia sigue atada a la nefasta Ley de Lemas, una modalidad primitiva que históricamente se ha prestado para la manipulación de los electores y también ha dado lugar a grandes papelones. Típicamente, quienes quieren sostenerse en el poder son los mismos que defienden la continuidad de este sistema. El mecanismo beneficia por lo general al gobierno de turno, que a diferencia de la oposición no tiene disponibles los recursos del Estado para financiar las campañas, armar numerosas listas de candidatos y promocionarse en los medios de comunicación.

De hecho, en el ambiente político está instalada la idea de que gana siempre el que más sublemas tiene. Este ha sido el caso del Frente Renovador en 2007, 2009, 2011, 2013 y 2015, oportunidades en las que candidatos con escasa representatividad llegaron a conquistar la intendencia. Así llegamos hoy a una situación extrema: el próximo 2 de junio, competirán en toda la provincia de Misiones un total de 627 sublemas, 24 de ellos en la capital provincial.

En Posadas, precisamente, la estrategia histórica de la Renovación ha sido apelar a este sistema, haciendo proliferar los candidatos propios. Para estas elecciones, presentan un total de 9 sublemas. Parte de esta estrategia está representada por la irrupción de Stelatto, un aspirante a la intendencia que parece haber salido de la nada, y que tuvo un crecimiento importante en los últimos tiempos.

No es un fenómeno casual. Fue la dirigencia de la Renovación la que echó mano del inflador y empezó a acrecentar la importancia de Stelatto. La intención quizás sea aleccionar al actual intendente, Losada, que no los convence del todo, pero lo importante es que, al final del día, los votos de uno y de otro van a contar para la Renovación.

¿Qué significa todo esto para el votante posadeño? ¿Cambiará algo si gana por ejemplo Stelatto, en vez de Losada? Con los Lemas suele ocurrir que los votantes creen estar decidiendo algo, cuando en realidad están eligiendo entre distintas versiones de lo mismo. Es igual a lo que pasa cuando una marca de gaseosa saca una línea especial, con un envase diferente, para aumentar las ventas. En realidad, más allá del packaging, lo que hay adentro es la misma bebida de siempre.

En política también, lo más razonable es pensar que si se sigue eligiendo a una misma fuerza política, también las cosas seguirán igual. En Posadas, eso significa una gestión altamente centralizada en la provincia, con los fondos absorbidos por la gobernación y una ciudad capital que no tiene el control de su propio destino.

Para contrarrestar la estrategia electoral del oficialismo, es necesario votar frentes, que son los que tienen posibilidad de sumar más votos mediante sus distintos candidatos. Optar por un candidato que no forme parte de un frente solo servirá para dividir los votos. Hoy en día, quien tiene mejor chance de vencer al oficialismo y llevar un cambio histórico a la ciudad es el Juntos por el Cambio, con Velázquez, Pianesi y Arjol como sus principales candidatos. Son también quienes se paran con más decisión en la vereda de enfrente del gobierno, y muestran una verdadera voluntad de modernizar el estado para devolverle a Posadas las riendas de su futuro.

En este tipo de plataformas hay que poner la mirada si lo que se busca es un candidato capaz de reclamar y pelearle al gobierno provincial la descentralización. Esta es la tendencia que se impone, en todas partes del mundo, y en todos los diferentes sistemas: llevar la administración al nivel local, ponerla cerca de la gente y de sus problemas concretos. Tarde o temprano llegará también a Posadas; el desafío es atreverse, hacerlo ahora y no dentro de cuatro, ocho, o veinte años.

Hasta ahora, todas las elecciones provinciales y municipales que tuvieron lugar en el país pudieron deslindarse del escenario nacional. Es el momento de pensar globalmente pero actuar localmente, como se dice. Lo que importa en este momento es la cruzada por la ciudad; las presidenciales se decidirán en octubre.

Para los posadeños, el objetivo tiene que ser ir a votar el domingo 2 de junio sin temor y sin creer en las campañas apocalípticas de quienes apuestan a perpetuarse en el poder. El futuro de la ciudad no está en las manos de los políticos; depende de sus ciudadanos.

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Por Eduardo Reyna

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