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Denuncia que la policía lo torturó y lo presiona para que se suicide

Detenciones, allanamientos, robos en su propiedad, amenazas y causas inventadas, son parte de la denuncia que realizó César Moraiz en Misiones Cuatro. Lo acusan de ser un delincuente que atemoriza a los vecinos de San Vicente, pero el hombre se encuentra en silla de ruedas desde hace 5 años.

Denuncia que la policía lo torturó y lo presiona para que se suicide

Detenciones, allanamientos, robos en su propiedad, amenazas y causas inventadas, son parte de la denuncia que realizó César Moraiz en Misiones Cuatro. Lo acusan de ser un delincuente que atemoriza a los vecinos de San Vicente, pero el hombre se encuentra en silla de ruedas desde hace 5 años. “Estoy desesperado, la policía me acosa cada vez más”, señaló.POSADAS y SAN VICENTE. César Moraiz, un vecino de San Vicente que padece una discapacidad motriz, formuló una gravísima denuncia contra la Policía del mencionado pueblo, a quienes acusó de torturas e intento de homicidio (por la vía de la inducción al suicidio). César, desesperado y en medio del llanto, reveló a MisionesCuatro que su calvario con la oscura fuerza policial sanvicentina comenzó cuando denunciara apremios ilegales contra menores. A partir de ese momento, la policía comenzó a hostigarlo y amenazarlo, hasta llegar al punto de exigirle que se suicide a cambio de que se preserve la seguridad de sus hijos. Moraiz aseguró que los uniformados han fraguado causas en su contra con la anuencia de la justicia, que lo han torturado cuando estuvo detenido y llegaron a ofrecerle un elemento cortante para que acabe con su vida, como única salida posible al conflicto.

Moraiz aseguró que ha presentado varias denuncias en fiscalía y en juzgados de Posadas, por la persecución policial que sufre desde hace años en San Vicente. Agotadas las vías instituciones y ante el incremento de la presión, Moraiz decidió acudir a los medios y hacer público lo que viene sucediendo, desde su perspectiva.

“Nadie puede estar en mi casa para ayudarme (el hombre no puede caminar), porque enseguida los llevan preso. Hicieron un allanamiento en casa y me despojaron de todo, de mis herramientas de trabajo y hasta de las herramientas de mi silla de ruedas”, lanzó el hombre, en diálogo con MisionesCuatro.

Denuncias de corrupción policial y presiones

Consultado al respecto, Moraiz explicó que la persecución comenzó hace unos años atrás, cuando denunció actos de violencia policial contra menores. Y las presiones prosiguieron después de que se negara a vender un negocio que tiene al hermano del intendente Valdir Dos Santos, uno de los peligrosos “barones del interior misionero” –es alcalde desde 2007 a la fecha. Moraiz dijo que se rehusó a vender el negocio porque es lo único que tiene para legar a sus hijos de 16 y 9 años, con los que cohabita desde el 2009. En 2012 tuvo un accidente que lo dejó postrado en silla de ruedas –lesión en la médula espinal- y “en cierto momento, prendieron fuego el local. Lo allanaron dos veces, una antes y otra después del incendio. Tengo denuncias presentadas porque la policía liberó la zona para que hagan eso. A partir de esas denuncias, empeoró todo. Al punto que tengo que estar solo todo el tiempo”, contó.

“Me secuestran en un auto. Me tienen 15 días preso, sin ninguna explicación. Me golpean sin pasar ninguna revisión médica. Eso fue hace 3 años, y ya estaba en silla de ruedas. Ni siquiera me dejaron hablar con un defensor (legal). Y después siguieron las cosas con la gente a mi alrededor”, relató Moraiz, señalando que tuvo que separarse de una joven con la que vivía en concubinato, por el constante acoso policial.

Torturas por parte de efectivos de la Policía de San Vicente

Pero la situación llegó a su punto cúlmine en Enero de este año, de acuerdo con el relato de Moraiz. El hombre aseguró que había recopilado pruebas de la comisión de delitos de narcotráfico y tráfico de niños, en los que estarían implicados tanto el alcalde Dos Santos como la policial local, cuando cayó detenido nuevamente. “Me llevaron a un corralón y me torturaron los efectivos de la Brigada”, sostuvo Moraiz, señalando al oficial Fabricio Peña, Elías Leite y el jefe de ellos, Marquez. Además, mencionó a dos oficiales más –Cristian y Ariel-, como partícipes de la tortura. “Me orinaron encima y me reventaron los dientes”, contó Moraiz entre llantos, añadiendo que en el allanamiento que realizado en Enero, los uniformados sustrajeron las pruebas que él tenía sobre la corruptela policial en San Vicente.

“Se llevaron juguetes de mis criaturas, bicicletas, hasta dos perros con papeles. Vino la madre desde el sur y les reclamó pero dijeron que no habían perros ahí. Es mentira, les pueden preguntar a los vecinos. Nunca me dieron un acta de lo que encontraron”, denunció Moraiz sobre esta detención, que estaría fundada en denuncias falsas. “En teoría me llevaron porque yo era un bandido que asolaba a San Vicente, que asaltaba las escuelas y tenía armas de guerra en mi casa”, contó el afligido padre.

“Tengo un tallercito y los citaron a los dueños para que digan que yo había robado las motos (que arreglo) Mis hijos no pueden salir de San Vicente aunque mi hermano puede tenerlos. La policía me forzó para que me quite la vida”, subrayó Moraiz.

Presiones para que Moraiz se transforme en otro reo misionero “suicidado”

Según la denuncia pública, efectivos de la Brigada en San Vicente se acercaron a Moraiz cuando estaba detenido y lo presionaron para que se quite la vida y así resguardar a sus hijos. “Me dijeron todo lo que te dijimos pasó. Tus hijos no pueden salir de San Vicente porque acá mandamos nosotros. El juez actúa según nuestro criterio. A tus hijos les va a pasar un auto por encima, van a quedar inválidos como vos o van a morir”, dijo Moraiz sobre las amenazas policiales, rompiendo en llanto.

La connivencia del juez Gerardo Casco con los policías y el intendente

Moraiz resaltó que el juez Gerardo Alberto Casco (juez de instrucción 3 de San Vicente) se niega a que le otorguen a su hermano, la guardia provisoria de sus hijos, de manera tal que puedan salir de San Vicente. Actualmente, siempre de acuerdo con el denunciante, los menores de 16 y 9 años están en la casa de una abuela a cuatro cuadras de la Comisaría de San Vicente. Al estar en el pueblo, los uniformados pueden amenazar y presionar impunemente a Moraiz, que llegó a la autoflagelación en un momento de desesperación, estando detenido.

“Estoy desesperado. Mi hermano hizo todos los papeles, presentó recibos de sueldo y hasta planos de su casa para demostrar que mis hijos van a estar bien. Pero el juez Casco no permitió que el juzgado de familia le dé la tenencia provisoria”, sentenció Moraiz, apuntando a una connivencia del juez con los policías corruptos y con el poder político local.

“Si salís vivo de acá, tus hijos van a desaparecer”

“Si vos salís vivo de acá tus hijos van a desaparecer. Van a ser atropellados por un auto o les va a pasar algo. Sé que tienen un montón de autos robados de Buenos Aires, con los que pueden atropellarlos”, manifestó Moraiz, en gravísimas denuncias contra la policía san vicentina.

Así, “el domingo me ponen en un pasillo (de la cárcel) y se acerca un señor con un papel envuelto, era un cutter, y me dice, ‘esto te manda la brigada vos sabes qué tenés que hacer’. Me desesperé y me pase el cutter en el cuello, pero en ese momento entraron los otros presos, empezaron a golpear (los barrotes) y no me pude cortar más. Llamaron a los guardias y me llevaron al hospital”, relató Moraiz.

“Al mediodía llega el secretario del juez diciendo que no podía estar en la cárcel porque hay 60 reclusos en una cárcel para 20, donde no hay baños. Ordena el arresto domiciliario y me presionan para que firme el alta (consentida), porque la médica no me quería dar el alta. La policía me dejó en casa. Traté de recuperar mis cosas y no me devolvieron ni el DNI ni la tarjeta de la pensión y me quedé y como vieron que no me iba, me devolvieron el documento y la tarjeta”, expresó Moraiz en su crudo relato sobre el calvario vivido en los últimos días.

La ausencia del Ministerio de DDHH, de la Comisión contra la Tortura y del Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes

“Siguen amenazándome. Saque a mis hijos de la escuela y los tengo escondidos. Pedí que llamen (al Ministerio de) Derechos Humanos, pero por mis hijos, no por mí. Cualquiera que habla mal allá (del intendente Dos Santos), va preso o tiene problemas”, remató el hombre. Hasta el momento, Moraiz no ha tenido asistencia ni del Ministerio que conduce la cuestionada Lilian “Tiki” Marchesini, ni de la Comisión Provincial contra la Torturas en las cárceles, ni mucho menos de Miguel Molina, el Defensor de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes cuya gestión es prácticamente inexistente en Misiones.JMM.

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