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Versiones cruzadas por el homicidio en San Isidro

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Daniel Padilla tenía 16 años y murió estrangulado. El acusado del crimen aseguró que el chico entró a robar. La dueña de la casa dijo que no vio nada. Un testigo afirmó que el joven no fue a delinquir sino a comprar cerveza.

Versiones cruzadas por el homicidio en San Isidro

Daniel Padilla tenía 16 años y murió estrangulado. El acusado del crimen aseguró que el chico entró a robar. La dueña de la casa dijo que no vio nada. Un testigo afirmó que el joven no fue a delinquir sino a comprar cerveza.
Los vecinos del barrio San Isidro de Posadas continúan conmocionados por el homicidio del adolescente Daniel Padilla, de 16 años, que fue estrangulado el domingo por la noche, cuando presuntamente intentaba cometer un delito junto a una pandilla. La Policía trata de confirmar o descartar si la víctima intentó ingresar con fines de robo a una casa y en esa circunstancia fue agredido.

En diálogo con MisionesCuatro, la dueña de la galería donde fue hallado el cuerpo del joven Padilla, señaló que no vio el momento del crimen, ya que tuvo miedo ante la posibilidad de un robo y decidió encerrarse mientras esperaba la llegada de los oficiales.

“Yo tuve miedo de que ingresen a mi casa, entonces me encerré hasta que vino la Policía”, comentó la mujer.
Asimismo relató que uno de los detenidos por el homicidio es su “amigovio”. Se trata de Daniel L. (53), quien declaró que Padilla ingresó a la propiedad junto a otros muchachos con el objetivo de cometer un robo y en esas circunstancias se produjo un altercado que terminó con la agresión y muerte del adolescente.A su vez, un vecino que vive a corta distancia del lugar del suceso, aseguró que fue testigo del crimen del adolescente. De acuerdo a su hipótesis, el homicidio no ocurrió en un contexto de robo.

Jorge Ramírez describió a la víctima como un chico de barrio que nunca delinquió. Afirmó que vio pasar al muchacho con una botella de cerveza junto a sus compañeros con destino a la casa en cuestión, donde –según sus declaraciones- funciona un kiosco clandestino que vende alcohol a menores.

Durante el confuso episodio que terminó con la muerte del adolescente, Ramírez intentó defenderlo junto a otros vecinos que intervinieron para socorrerlo.

“Fuimos a defender al muchachito y llegamos tarde”, se lamentó Ramírez, agregando que conocía al joven por ser amigo de sus hijos y compartir con ellos jornadas de fútbol.

El testigo descartó de plano la versión de un presunto intento de robo. Agregó que vio cuando el actual detenido Daniel L. “tenía el cinturón en el cuello del muchacho” y dijo que Diego S. “lo estaba pateando”.

Aseguró que Padilla no amenazó a nadie con un arma blanca, como circuló en versiones barriales. Afirmó que los atacantes podían estar alcoholizados y consideró que le dieron una muerte sin defensa al joven.

vb

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