#CuadernosK: el kirchnerismo acepta que Cristina puede ir presa

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La ex presidenta les pidió a los intendentes bonaerenses que jugaron con Unidad Ciudadana, que vayan a un acto que encabezará su hijo Máximo, como muestra de respaldo. Las declaraciones de Abal Medina, reconociendo que recibió dinero no declarado para la campaña del 2013, cierra el círculo de los cuadernos de las coimas.

CAPITAL FEDERAL. La causa de los cuadernos de las coimas había golpeado fuerte al kirchnerismo, pero la explosiva confesión de Juan Manuel Abal Medida que coloca a ese circuito de plata negra en las puertas del despacho presidencial, terminó de detonar los ánimos en ese espacio. Tras los dichos del ex jefe de Gabinete, por primera vez allegados de la ex presidenta reconocieron a un medio especializado, que Cristina Kirchner podría terminar presa.

La ex presidenta ya venía muy preocupada y golpeada por este escándalo y en ese marco el martes pasado convocó a un importante grupo de intendentes del Conurbano a sus oficinas del Instituto Patria. “Nos llamaron uno a uno y pedían por favor que fuéramos”, relató uno de los convocados.

En la reunión, Cristina trazó un panorama de la situación económica. “Macri se va a quedar sin dólares y va a tener que hacer lo que nos critica a nosotros: emitir”, comenzó y luego agregó un pronóstico apocalíptico “entre diciembre y marzo vamos a una hiperinflación”.

Pero luego de esa charla fue al motivo de la convocatoria: Les pidió a los intendentes que este sábado vayan a un acto que sus seguidores están armando en Ensenada y que cerrará su hijo, Máximo Kirchner. “En este momento tan duro tenemos que mostrarnos unidos”, fue palabras más palabras menos su pedido.

La debilidad de Cristina y los insólitos pedidos de D’Elía

Esa sensación de debilidad creció exponencialmente este jueves, tras la confesión de Abal Medina ante el juez Claudio Bonadío, que investiga la causa de las coimas de los cuadernos. El kirchnerismo duro entró en un shock del que todavía no alcanza a recuperarse y las primeras reacciones, fueron una mala mezcla de pases de facturas internos e ideas disparatadas, como la convocatoria de Luis D’Elía a concretar un nuevo 17 de Octubre, en caso que avance su desafuero y posterior detención.

En su programa de radio, D’Elía cargó contra el senador Miguel Ángel Pichetto por querer habilitar los allanamientos a la casa de la ex Presidenta. En el kirchnerismo ya hablan abiertamente de la amistad de Pichetto con el juez Claudio Bonadío, aunque las teorías conspirativas predominantes suelen ubicar al juez como un instrumento del gobierno de Macri.

Acaso una muestra más del desconcierto que se vive en ese espacio, ante esta suerte de Lava Jato que inicialmente subestimaron y ahora no para de entregar un testimonio conmocionante tras otro.

“Si a Cristina la meten en cana a ella va a ser el gran aglutinador y estaremos a las puertas de un nuevo 17 de octubre”, lanzó el piquetero, en aceptando una realidad de la que se habla en el círculo íntimo de Cristina, donde ven factible que termine en la cárcel.

En efecto, distintas fuentes del kirchnerismo coincidieron en que existe la “posibilidad” de que Cristina vaya presa, pero advirtieron que no se quedarán quietos si eso sucede. “Las bases sociales vamos a salir a la calle”, amenazaron.

¿La declaración de Abal Medina, el golpe final para CFK?

La confesión de Abal Medina que admitió que hubo dinero negro de empresarios para financiar la campaña electoral de 2013 y que el mismo era recaudado por Roberto Baratta, generó la inmediata respuesta de su antecesor Aníbal Fernández, quien dijo que con sus dichos el ex senador se reconoció como “autor de delito de lavado de dinero”.

“Si Abal Medina reconoce haber recibido dinero en negro para la campaña, inexorablemente se confiesa autor del delito de lavado de dinero, a poco que utilizó esos ingresos en la campaña”, tuiteó Fernández, que ocupó su mismo cargo entre 2009 y 2011 y también en 2015.

Sin embargo, Aníbal sabe que la de Abal Medina, es una declaración de alcance inimaginable porque cierra el circuito de las coimas y lo ubica en las puertas del despacho presidencial. En 2013, el único funcionario por encima de Abal Medina era Cristina Kirchner, que lo había designado jefe de la campaña electoral.

Al confirmar que era Baratta el encargado de acercar el dinero en efectivo, Abal Medina llevó la trazabilidad de las coimas hasta el Sillón de Rivadavia. En el juzgado de Bonadío ya tenían confesiones y otras pruebas que ratificaban que Baratta cobró las coimas de los empresarios. Pero al juez le faltaba conectar esa red de manera directa con la ex presidenta. Abal Medina le resolvió ese problema.

El ex jefe de Gabinete está imputado como partícipe necesario de la asociación ilícita en la que se movieron más de 200 millones de dólares en sobornos para la política, según la Justicia. Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli llegaron a Abal Medina a través de las notaciones de los cuadernos del ex chofer Oscar Centeno.

En estos escritos aparece mencionado en el circuito de recaudación ilegal el ex jefe de Gabinete y su secretario privado de entonces, Martín Larraburu. En una jugada muy calculada, el juez ordenó primero la detención de Larraburu, quien fuentes al tanto de la causa confirmaron que no goza de un pasar económico importante y hasta hace poco seguía trabajando en el Senado, como único medio de vida.

Larraburu fue sometido a interrogatorios bastante hostiles y su precaria situación emocional se convirtió así en el canal para llegar a Abal Medina, que siempre fue el objetivo del juez para alcanzar a Cristina. En el despacho de Bonadío consideran al ex senador como el jefe de Gabinete más frágil de la era cristinista. En vista de lo que declaró este jueves, el diagnóstico no parece erróneo.

La confesión de Abal no sólo impacta de lleno en el kirchnerismo sino en otras figuras del peronismo que jugaron en la campaña de 2013, como Daniel Scioli y Daniel Filmus.

La Política Online/jmm.

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