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Trombas fluviales entre Posadas y Encarnación

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En 1926 el ciclón en Encarnación causó muertes, heridos y destrozos. Para Bustamante, autor de un documentado informe, fue una tromba fluvial que se disparó desde el medio del río y que luego tocó tierra del otro lado del Paraná.

Trombas fluviales entre Posadas y Encarnación

En 1926 el ciclón en Encarnación causó muertes, heridos y destrozos. Para Bustamante, autor de un documentado informe, fue una tromba fluvial que se disparó desde el medio del río y que luego tocó tierra del otro lado del Paraná.Mientras comenzaba la tormenta del último domingo, vecinos que descansaba en El Brete de Posadas, captaron imágenes vinculados con el meteoro que produjo daños en Misiones y en Paraguay. Del río se levantaban columnas de agua a fuerte velocidad que –por suerte- se disolvieron rápidamente.

El rigor, no es la primera vez que ocurre algo parecido en la zona. El 20 de septiembre de 1926 -según destaca el mencionado Guajardo Bustamante en su libro “El ciclón de Encarnación”- alrededor de las 20 de aquel día comenzó a llover en Posadas.

En el medio del Paraná se levantó un temporal de vientos de más de 200 kilómetros por hora, con un ancho estimado en 800 metros y alrededor de cinco kilómetros de largo, el que arrasó Encarnación dejando alrededor de 500 muertos y otros tantos heridos. La capital de Itapúa quedó en ruinas.

Así también lo cuenta Balbino Brañas en sus memorias tituladas “Ayer, mi tierra en el recuerdo”.Lo sucedido ahora, ratifica la teoría de expertos en el tema, descartando además afirmaciones que sostienen que se debe a los cambios climáticos que hoy afectan al planeta tierra.

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Cuando se produjo la tragedia de Encarnación, la población de Posadas incluyendo a todo el personal del flamante Hospital Regional recién inaugurado, mostró su total solidaridad con los vecinos paraguayos.

La única comunicación con el resto del país era el tren que partía de Asunción en una línea internacional inaugurada en 1912, uniendo a aquella capital con Buenos, la que cumplió un servicio fundamental para el desarrollo económico de ambas naciones.

Encarnación quedó aislada y desamparada, ya que recién una semana después llegó la ayuda oficial como refleja la filmación que acompaña esta nota, donde aparece precisamente el pabellón central del Madariaga con médicos, enfermeras y religiosas que atendieron a centenares de víctimas de la feroz tromba fluvial sucedida aquí hace casi un siglo, en vísperas de la primavera de 1926.

sb

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