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Miryam Bogado, la adolescente presa por “mujer, mbyá y guaraní”

Miryam Bogado (19) está encarcelada desde febrero de este año, responsabilizada por la muerte de su pequeña hija de 4 meses. La manera en que se instruye la causa viola Pactos internacionales de Derechos Humanos y el convenio 169 de la OIT.

Miryam Bogado, la adolescente presa por “mujer, mbyá y guaraní”

Miryam Bogado cumplió 19 años en abril de este año y está detenida desde principios de febrero acusada de la muerte de su pequeña hija de 4 meses. La causa se investiga en el juzgado de instrucción Nº 7 del Dr. Carlos Giménez, y si bien no hay indicios ciertos de la causa de la muerte, fue caratulada Homicidio Calificado.

La joven, que además es madre de otro niño de 4 años, permanece en prisión preventiva desde hace 7 meses. El juzgado a cargo del Dr. Carlos Giménez ya le rechazó un pedido de excarcelación cuyos argumentos solo pueden explicarse en el desconocimiento de la legislación vigente que protege los derechos de pueblos originarios, incorporados en la Constitución Nacional a través del articulo 75 inc 17, en el convenio 169 de la OIT o bien a una política de criminalización y judicialización de mujeres en situación de extrema vulnerabilidad. En Misiones podemos citar como precedentes los casos de Librada Figueredo, María Ovando o Victoria Aguirre.

El inicio de la instrucción de esta causa, que incluyó la toma de testimonios, la inspección ocular en la comunidad «Pindoity» situada en el paraje «Teyú Cuaré» de la localidad de San Ignacio, es una muestra de las deficiencias para adecuarse a las exigencias del marco normativo mencionado.

Miryam habla poco. Le cuesta comunicarse fluidamente en español. Durante los primeros meses de la instrucción el juzgado no le garantizó el derecho a un intérprete intercultural bilingüe. La misma situación se repitió con algunos de los testigos que declararon en el expediente.

«Sacados del contexto guaraní de interpretación, llamativamente ausente en el relato de los hechos consignado en sus testimonios, su significado queda inscripto dentro de un único marco de significados: el occidental no indígena», remarca la Mg. Ana María Gorosito Kramer en la pericia antropológica aportada por la defensa.

Tampoco fueron valorados testimonios presentes en el mismo expediente que describen el estado de salud de la niña y que podrían explicar su posterior muerte como un hecho inevitable «un resultado fatal, pero no -asociado- a la probabilidad de una muerte violenta», agrega Ana Gorosito Kramer.

Desde el Espacio de Género de la CTA Autónoma de Misiones, resaltaron que la historia de Myriam es un ejemplo clarísimo «de lo que venimos denunciando hace varios años. La criminalización de mujeres extremadamente vulnerables, el intento del estado provincial de desentenderse de su responsabilidad de garantizar derechos a sus ciudadanos y ciudadanas y el accionar de los operadores judiciales que intervienen desconociendo legislación vigente y protocolos que se diseñaron para investigar este tipo de situaciones. Miriam está presa por mujer, mbya, adolescente y pobre.»

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