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Yerbateros en la pobreza y récord de consumo interno

El director del INYM, Jerónimo Lagier, confirmó a MisionesCuatro que de mantenerse la tendencia de este año en el último mes, se llegará a un record de venta en salida de molinos, situación que contrasta con los productores a los que no se les paga el precio sostén.

Yerbateros en la pobreza y récord de consumo interno

El director del INYM, Jerónimo Lagier, confirmó a MisionesCuatro que de mantenerse la tendencia de este año en el último mes, se llegará a un record de venta en salida de molinos, situación que contrasta con los productores a los que no se les paga el precio sostén. Las cadenas de comercialización, las grandes beneficiadas, gracias a la no intervención del gobierno.POSADAS. Jerónimo Lagier, el director del INYM por el sector productivo, confirmó a MisionesCuatro que este año culminará con un récord en el consumo interno de la yerba mate, hecho que contrasta enormemente con los productores a los que no se les paga el precio sostén y que reciben cheques a 180 días por sus cosechas. En diálogo con este medio, Lagier ratificó que hay ventas record en salida de Molinos, lo que augura una buena situación para un sector de la cadena productiva, pero no necesariamente a los productores.

“Si la tendencia de este año sigue (en Diciembre) estaríamos con un récord (de ventas) en salida de molinos. Sería un record de consumo de yerba mate en el mercado interno, de lo que tenemos registro. Serían más de 260 millones de kilos de yerba”, precisó Lagier, destacando que la infusión está presente en el 70% de los hogares argentinos. Para el funcionario, este crecimiento en el consumo está vinculado al trabajo de promoción que llevan adelante desde el Instituto Nacional de la Yerba Mate. “Crecer en un mercado maduro siempre implica mucha inversión, pero estamos viendo esos resultados”, dijo Lagier en el Día Nacional de la Yerba Mate.

Repreguntado sobre los motivos que explican que pese al boom del consumo, existan conflictos con los productores que denuncian incumplimiento de precios, entre otros problemas, Lagier detalló: “Es un negocio para las cadenas comerciales; la cadena yerbatera tiene precios deprimidos desde hace tres años, con dificultades de poder aumentarlo. Hay una competencia feroz y con un par de años de excesos en el stock, lo que tiró abajo los precios dificulta el control y el cumplimiento de precios”, expresó el funcionario. “Hay muchas empresas que están muy vulnerables, tanto productores, como secaderos y molinos”, comentó.

“El techo que tiene la cadena productiva es muy bajo, el precio debería estar más alto en góndolas, y el precio en salida de molinos  no se está moviendo desde hace bastante tiempo”, enfatizó Lagier, para quien esta situación es el resultado de muchos años de una política estatal muy negativa, que buscaba un “precio módico en el conurbano bonaerense y en los grandes centros urbanos, donde están los votos”.

Para Lagier, la política kirchnerista en el ámbito yerbatero, provocó un “desgaste económico al que se sumó el tema financiero y fue la tormenta perfecta”.

En cuanto a si el gobierno de Cambiemos efectivamente modificó esos criterios en beneficio de la producción, Lagier subrayó que “los cambios son lentos en la yerba”, porque se trata de un cultivo con ciclos largos.

Según el funcionario, los últimos años de sobreproducción yerbatera –que siguieron a un periodo de falta de materia prima- perjudicaron a los productores, sujetos a la ley de oferta y demanda propia de las sociedades capitalistas.

El director ponderó un crecimiento en el mercado exterior, pero aclaró que la clave estará en un reparto más ecuánime de las ganancias de la yerba. Lagier dejó en claro que el arco productivo pretende “que el precio en góndola se mantenga como está pero que suba el precio de salida de molinos”, hecho que repercutiría favorablemente en todos los demás eslabones de la cadena yerbatera.

La yerba “sigue siendo la bebida más barata en el mercado; un kilo rinde veinte litros aproximadamente”, comentó Lagier, aunque remarcó que hay un problema con la percepción de los consumidores, que ponen el grito en el cielo por cada aumento en este producto. “El kilo de yerba debería estar rondando entre 50 y 60 pesos en salida de molinos y unos 100 pesos en góndola”, apuntó el productor, aunque advirtió que los problemas y el abuso se generan en la comercialización del producto, con las grandes cadenas comerciales quedándose con la mayor parte de las utilidades generadas por la cadena yerbatera.

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JMM.

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