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Fuga de trabajo: Crece el éxodo de aserraderos misioneros a Corrientes

En dos años cerraron casi 200 aserraderos. Se perdieron miles fuentes de trabajo. Corrientes incentiva la radicación de empresas y se convirtió en el principal polo forestal del país, gracias a la inversión misionera.

Fuga de trabajo: Crece el éxodo de aserraderos misioneros a Corrientes
Imagen ilustrativa de la web

Desde el 2003 a la fecha, la política fiscal del oficialismo fue debilitando a toda la producción y a la industria; y consecuentemente se fue desalentando inversión y la generación de fuentes de trabajo.

Todas las pequeñas y medianas empresas del sector productivo de Misiones, en mayor o menor medida, se convirtieron en el “coto de caza” de un gobierno insaciable.

El ejemplo más visible y preocupante es lo que ocurre en el sector Foresto-Industrial de Misiones, que atraviesa una profunda crisis. De acuerdo a los especialistas, el millonario negocio de la madera, que fue motor de la economía misionera y generador de trabajo y riquezas, se fue desmoronando poco a poco tras largos años de agobio impositivo.

La voracidad fiscal; la aduana paralela; la falta de incentivos; los altos costos energéticos de Misiones, entre otros factores, provocaron una fuerte migración empresarial a Corrientes.

Los conocedores aseguran que se perdió el liderazgo en la industria de la madera. Hubo una fuga de empresas; de inversiones; de puestos de trabajo y de riqueza. Las pequeñas y medianas empresas forestales se mudaron masivamente a Corrientes por la fuerte disparidad impositiva que existe entre las dos provincias.

Por estos motivos, la vecina provincia se convirtió en la principal alternativa para radicar las fábricas. Empresas misioneras en su gran mayoría, pero también de inversiones mundiales, que prefieren no pasar el Arco.

La realidad está a la vista y es palpable más allá del blindaje mediático y el maquillaje gubernamental.

La cruda imagen se observa a lo lejos. Aserraderos cerrados a lo largo de toda la provincia. Puestos de trabajo que se perdieron para siempre.

Todos los consultados por Misiones Cuatro sostienen que la causa es la voracidad impositiva de la renovación. El gobierno misionero decidió vivir de las riquezas que genera este sector, como tantos otros, y los exprimió hasta el final.

Según los datos del último Censo Nacional de Aserraderos del 2017, en Misiones se habían cerrado 167 pequeños y medianos aserraderos en los últimos dos años. El trabajo de relevamiento de datos del Censo Nacional de Aserraderos (Ministerio de Agroindustria de la Nación) indica textualmente que en el período de 2015-2017 fueron 167 industrias (entre micro, pequeñas y medianas) que cerraron.

Su paralización generó alto impacto local por la baja de empleos y movilización económica de la zona donde operaban.
Sin ir más lejos, a principio de este año, todos los empresarios y las cámaras del sector se declararon en «EMERGENCIA ECONÓMICA”. Suplicaron una vez más algún “alivio impositivo” y “baja de tarifas”, pero aún no fueron escuchados.

El combo de impuestos y cargas fue desangrando la actividad poco a poco. En Misiones, además de las cargas generales, los aserrados deben pagar la Tasa Forestal por la compra de rollos, pero además, los que procesan la madera también pagan Ingresos Brutos, al igual que los distintos servicios forestales. No se salva nadie.

La voraz cadena de RENTAS es larga, porque por ejemplo, si un establecimiento industrial tiene la posibilidad de exportar su producción, también debe pagar un adicional en concepto de Ingresos Brutos a la Exportación. Según los mismos empresarios, Misiones ostenta el récord de ser la única provincia argentina que grava la exportación de productos elaborados en su territorio.

A esto se le suma, los costos energéticos y las tasas municipales y una buena dosis de impuestos nacionales y a las operaciones bancarias y financieras. Un combo fatal. La carga tributaria es muy distinta en Corrientes, por eso los empresarios se mudaron a un territorio más amigable.

LA REALIDAD EN NÚMEROS

El apagón estadístico de los últimos años en la Argentina fue mucho más allá del INDEC y sus datos de pobreza o de inflación. Una forma de gobernar, por ejemplo, durante una década, en cuando no se quiso contar la cantidad de pobres en el país se ocultaron los datos. Así de simple.
En Misiones ocurrió lo mismo: por ejemplo, no hay datos oficiales precisos y muchos menos públicos, que puedan graficar el cierre masivo de pequeñas y medianas del sector productivo en el interior de la provincia durante el gobierno renovador.

Apenas existen algunos datos privados; como el relevamiento realizado a principios de este año por la Revista Argentina Forestal (MOL) que graficó con claridad la crisis del sector en Misiones:

Según la publicación; para el 75% de los empresarios misioneros la situación actual está entre “regular” a “mal” y para el 25% restante la situación es “muy mala”.

Gráficos gentileza de MOL

Pero el dato más significativo es que para el 50% de los empresarios los “impuestos” son el principal problema para el sector. Los costos de logística, de la energía eléctrica, la materia prima y los salarios, están en segundo plano. El ahogo es impositivo.

Los industriales indicaron en un 75% que hay un escenario de reducción de horas de trabajo; un 12,5% está realizando despidos, y apenas un 12,5% logra sostenerse igual que en 2018.

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