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Lo bueno, lo malo y los recuerdos: cómo el cerebro toma decisiones

La corteza frontal orbital del cerebro, que se encuentra sobre las cuencas oculares, se considera el asiento del pensamiento de orden superior debido a su papel en el desarrollo de procesos cognitivos de alto nivel.

Lo bueno, lo malo y los recuerdos: cómo el cerebro toma decisiones

Durante mucho tiempo los neurocientíficos han teorizado que la corteza orbitofrontal del cerebro es la región donde tomamos nuestras decisiones. Pero una reciente investigación ha identificado no uno, sino tres circuitos distintos que se conectan a diferentes regiones del cerebro, y que son responsables de la toma de las buenas y las malas decisiones.

Distintos circuitos neuronales

Los autores del estudio manifiestan que comprender mejor cómo se procesan y almacenan las decisiones en el cerebro, podría ayudar a los investigadores a abordar la adicción y otros trastornos de salud mental que se caracterizan por una toma de decisiones defectuosa.

Al respecto, la investigadora Jane R. Taylor, catedrática en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Yale y autora principal del estudio, explicó:

“Los cálculos específicos para la toma de decisiones se alteran en personas con enfermedades mentales. Nuestros resultados sugieren que estas deficiencias pueden estar relacionadas con la disfunción dentro de distintos circuitos neuronales”.

Para el estudio, los investigadores realizaron pruebas con ratas a las que se les dio la opción de realizar una acción y recibir una recompensa o no.

Durante estas acciones, el equipo manipuló los circuitos cerebrales de los roedores utilizando un un novedoso enfoque direccionalmente específico de ablación viral, y encontraron que la toma de decisiones no estaba aislada de la corteza frontal orbital.

No uno, sino tres

En cambio, los investigadores identificaron tres circuitos cerebrales que conectaban la corteza frontal orbital a otras regiones del cerebro.

Este complejo circuito se activó durante la toma de decisiones y fue responsable de las buenas decisiones, las malas decisiones o la decisión de las elecciones pasadas que son atribuibles a la memoria.

Si las ratas tomaron la decisión correcta, una que terminó en una recompensa, uno de los circuitos del cerebro se activó, pero cuando la rata tomó la decisión equivocada y no recibió ninguna recompensa, otro circuito se activó. El tercer circuito almacenó experiencias y decisiones pasadas para ayudar a la rata a elegir en el futuro.

Aunque los investigadores estudiaron la toma de decisiones en ratas, los resultados se aplican a la toma de decisiones humana.

Los cambios en estos circuitos pueden explicar por qué algunas personas continúan tomando malas decisiones incluso después de experiencias negativas repetidas.

De hecho, según publicó Tekcrispy, explican los investigadores, “hemos utilizado una prueba equivalente a las utilizadas en los estudios de toma de decisiones en humanos, por lo tanto, nuestros resultados son de relevancia directa y podrían ayudar en la búsqueda de nuevos tratamientos para el abuso de sustancias en humanos”.

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