Opinión

Un cumple de Quince

El lunes 10 de diciembre de 2018 se cumplen quince años desde que el Frente Renovador de la Concordia llegó al Poder.

Un cumple de Quince

Por Walter Anestiades

Para las chicas cumplir quince años suele ser una fecha especial. En la que son el centro de una fiesta inolvidable. Pero yo ahora te voy a hablar de otro cumple de quince que es, más bien, un aniversario patético. El lunes 10 de diciembre de 2018 se cumplen quince años desde que el Frente Renovador de la Concordia llegó al Poder. Desde que Carlos Eduardo Rovira devino en el señor feudal de Misiones.

De entrada nomás, el viejo nuevo espacio borró al fiscal de estado y armó una corte provincial a gusto. Si la cabeza quedó así de podrida, ¿qué esperar del resto del cuerpo?

Astuto y a cargo de una caja que no tuvo nadie, Rovira armó un aparato de propaganda que metió la nariz hasta en los espacios más insignificantes.

Conocedor de los bueyes con los que araba, supo a quién darle un pedazo de torta y a quién le bastaba con las miguitas. Mantuvo la vetusta ley de lemas, increíblemente aún incomprendida por miles de votantes. Y fluctuó del kirchnerismo al macrismo divulgando, a través de sus múltiples operadores, el cuento del “proyecto misionerista”.

La renovación nació de dos mejicaneadas: la de Rovira al peronismo y la de Maurice Closs al radicalismo. Pero eso no fue inconveniente en una sociedad que, más que rebelarse ante el poder, quiere ser parte de él.

¿Y la oposición?  Si es cierto eso de que cada hombre tiene su precio, Rovira, con el paso del tiempo, se lo fue encontrando a unos cuántos. A otros les cabe aquella advertencia del Dante en La Divina Comedia: “Los confines más oscuros del infierno están reservados para aquellos que eligen mantenerse neutrales en tiempos de crisis moral”.

Misiones tiene demasiados dirigentes, demasiados militantes y demasiados periodistas que optaron por el silencio y la inacción. Por rosca, por pusilánimes o por traición. Como sea, la suma de los vendidos y los neutrales da, desde hace tres lustros, un número grueso y un panorama desalentador.

A los que han mantenido su dignidad, muchos mencionados con nombre y apellido en otras editoriales como ésta, se les podría tomar lista cada mañana en cualquier plaza de cada municipio. No se tardaría ni diez minutos.

El PRO decidió “trocar” gobernabilidad nacional por impunidad provincial. El radicalismo sigue sin tomar ácido fólico. El peronismo fue subastado. Y la izquierda nada puede en una tierra políticamente daltónica.

Se me vienen a la mente algunos recuerdos. El asesinato de “Marilyn” Bárbaro y la lucha de su hermana “Ticha” por una justicia imposible. La desaparición de Mario Golemba (la gente no desaparece. Vive o muere).

Rindfleisch y el impune saqueo de Oberá. Los chicos que no saben lo que es tomar un vaso de leche en el país de las vacas. La pauperización salarial (en Misiones cientos de miles viven un mes entero con un dinero que en el resto del país no alcanzaría ni para dos semanas).

El crecimiento del delito. La entronización de la droga. La educación en manos de “Marilú” Leverberg, la sindicalista que atiende de los dos lados del mostrador. Las persecuciones. Los chupamedias. La propaganda disfrazada de información.

Los capangas con votos. La salud en manos de Dios. Dios en boca de cualquiera. La falta de trabajo. Los nenes de papá (intendente). La abulia. La soledad de los dignos. Y agregale vos lo que falta.

Después de quince años de gestión renovadora,  ¿podría alguien contarnos de un sólo problema de Misiones que estos muchachos hayan solucionado?

Cada mujer sabrá lo que pudo hacer con su vida después de los quince. Espero que haya sido diferente a lo que hizo Misiones en los últimos quince con la suya. Misiones desperdició su tiempo.

Un tiempo que hará lo que acostumbra siempre.

No va a volver nunca.

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