Opinión

Ya no te dejan ni chorear tranquilo

Nota de opinión del periodista Walter Anestiades para MisionesCuatro.com

Ya no te dejan ni chorear tranquilo

Uno se levanta un día y le hace una buena mexicaneada al espacio político del que surgió. Te juntás con otro que hizo lo mismo. Vas a elecciones y ganás engrupiendo al electorado con el clásico cuento de qué vas a renovar la política. Llegas al Poder, sacás al fiscal y ponés a alguien que se destaca tanto como el “Kun” Agüero en los mundiales. Renovás la corte (literalmente, ponés renovadores), dándole-incluso- la chance de progresar en su carrera a tu maestra más querida. Así llegás a tener más impunidad que River con la CONMEBOL. Te haces amigo de todo el mundo (primero el mundo kirchnerista y después el mundo macrista). Hacés un gobierno  tan inclusivo que los peronistas ven en vos al Perón de la justicia social y se prenden. Y sos tan respetuoso de las instituciones y la asepsia en el manejo de la cosa pública que muchos radicales, nostálgicos del krausismo, también se enganchan.

La sociedad va progresando. No tienen ni agua (aunque vivan a metros de las Cataratas), ni luz, ni cloacas, ni gas natural, pero va progresando. Conseguís gremialistas que sean patrones y patrones que sean gremialistas, en una revolución que le hubiera encantado investigar a Friedrich Engels. Lográs que muchos docentes, que entienden que la obsecuencia tiene forma de escalera, te vayan a aplaudir y trabajen para cualquier impresentable que se postule por tu partido en algún municipio. Tenés plata, poder e impunidad.

¿Y quiénes aparecen?

Los fastidiosos de los periodistas.

Intentás explicarles que el periodismo se trata de poner pauta oficial en un mass-media para que le cuenten a nuestra gente lo maravilloso que somos y las bonitas cosas que hacemos. No. Te salen con el pensamiento crítico, la libertad de opinión, las preguntas incómodas, la dignidad y todas esas cuestiones tan demodé. Los países más avanzados del planeta como  Venezuela, Rusia, Nicaragua, o Corea del Norte no pierden el tiempo en esas cositas.

Por ahí andan los de Misiones Cuatro, incapaces de ver que, excepto un cuarenta o cincuenta por ciento de la población, terminamos con la pobreza en nuestra tierra colorada.

En Oberá tienen un corresponsal argel que fue incapaz de advertir y valorar a un hombre del progreso y honesto como Ewaldo Rindfleisch.

Después tenés a cinco mil periodistas más que te critican. Bueno, a quinientos más. Bueno, a cincuenta más. Bueno, a cinco más.

Tenemos opositores que son agresivos con las mujeres. Deberíamos mandarlos a que se eduquen en nuestro flamante Instituto Feminista “Claudio Filippa”, en Iguazú. Así aprenden como tratarlas.

Ya no se puede vivir así. Cuando creés que tenés a casi todo el mundo comprado, a los lúmpenes a favor, y pusiste de tu parte a personajes muy valientes capaces de debatir lo que sea (por Facebook porque cara a cara, como hacía la gente digna, sabemos que ya fue. Ya fue la dignidad, digo.), hay que lidiar con los periodistas que molestan y molestan con esa incorregible costumbre de andar buscando la verdad.

“En cuánto el zonzo analiza la zoncera, deja de ser zonzo”, escribió Jauretche.

¿Por qué a estos periodistas tan pesados les molesta que haya zonzos?

Cuánta violencia!  Pretenden que el pueblo esté bien informado, tenga dignidad y libertad. Son tan irrespetuosos que los querés apretar y no se dejan.

Son tan toscos que pretenden que todos coman un pedazo de la torta.

Tendrían que estar cerca de la gente. Para que el propio pueblo les cuente que no hay nadie como nosotros.

Para repartir las miguitas…

(Para los  de la “cyber-patota educativa”: esto es una ironía. Es una figura retórica que consiste en decir lo contrario de lo que se quiere dar a entender. Entienden, ¿no? )

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Opinión de Walter Anestiades, para MisionesCuatro

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