La CGT espera una señal del gobierno

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Distintos jefes sindicales salieron este viernes por segundo día consecutivo a manifestar que, “seguramente”, la Confederación General del Trabajo (CGT) convocará a un paro general de 36 horas a mediados de noviembre, si no se atienden sus reclamos para que cambie la política económica vigente.

En cualquier caso, Héctor Daer (Sanidad), Carlos Acuña (Estaciones de Servicio) y el colectivero Roberto Fernández (UTA) aclararon en entrevistas radiales que la idea de llamar a un paro “todavía falta discutirla” en el consejo directivo de la central sindical mayoritaria, que en verdad aguarda una señal de la administración Macri para retomar los contactos, y tratar de articular “un diálogo más sustentable”.

Concretamente, los gremios esperan que el Gobierno los convoque a retomar conversaciones (suspendidas desde antes del paro general del pasado 25 de septiembre) y ser recibidos, la semana próxima, por el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, y por el secretario de Trabajo, Jorge Triaca, según confió a Telam un miembro de la “mesa chica” de la CGT.

El mismo portavoz señaló a esta agencia que el constructor Gerardo Martínez (Uocra) tuvo oportunidad de pedirle personalmente al Presidente una reanudación del diálogo cuando ambos coincidieron, la semana pasada, en el acto de lanzamiento del programa Argentina Exporta, en el CCK.

Siempre según esa fuente, en ese breve aparte que mantuvieron, Macri se habría mostrado receptivo a la propuesta de articular “un diálogo más sustentable”.

“La alternativa que yo conozco, es la de una mesa de concertación, y si el Gobierno no acepta, vamos a tener que ir al paro”, señaló hoy el colectivero Roberto Fernández, actor clave de la última huelga nacional, durante la cual fue determinante la adhesión en masa del transporte automotor.

“Estamos buscando, de todas las formas posibles, que el Gobierno entienda que la CGT quiere sentarse a conversar con los empresarios, los políticos y la Iglesia. No queremos derrocar a nadie”, puntualizó Fernández, quien fundamentó la necesidad de un “gran acuerdo nacional”, porque “esto así no camina: vamos a terminar en un caos que ya se está notando”.

También se manifestaron en igual sentido los dos miembros del triunvirato que gobernaba la CGT, hasta la reciente salida de escena del portuario Juan Carlos Schmid.

Daer apuntó en tono de resignación: “Lo único que nos queda por delante seguramente es una acción directa”.

Paro en noviembre

“Si el Gobierno sigue insistiendo en mantener esta política económica a mediados de noviembre convocaremos a un paro general seguramente”, indicó a su vez Acuña.

Apuntó el dirigente barrionuevista, además, que si la CGT decide una nueva protesta, sería “posiblemente de 36 horas”, bajo la modalidad “de paro con movilización”.

Consultado sobre las diferencias en el seno de la CGT, Acuña consideró que “no está débil para nada”, porque siguen nucleando a “la mayoría de los gremios de la Argentina”.

Dos semanas atrás, el súbito abandono de Schmid del triunvirato gobernante de la CGT (que integraba junto a Daer y a Acuña) no hizo más que poner de relieve la agitada interna que se vive en la central de la calle Azopardo.

Desde entonces, muchos aguardan que Schmid rompa el silencio y oficialice su renuncia de una vez, ya que el portavoz de la noticia fue Pablo Moyano, referente del sindicalismo más enfrentado al Gobierno; en su momento, voceros sindicales señalaron que “Schmid nunca autorizó a nadie” a hablar en su nombre.

Como sea, Schmid -que conserva la jefatura de los gremios del transporte- y Pablo Moyano vienen de ser compañeros de viaje, ya que ambos confraternizaron durante el congreso mundial del sector transportista realizado días atrás en Singapur.

Hay dos lecturas entre “gordos” e “independientes” de la CGT sobre el paso al costado de Schmid.

Mientras para algunos el hombre de Dragado y Balizamiento, resolvió romper con la CGT porque estaba “presionado por los Moyano, que lo tenían cercado”; pero al mismo tiempo estiman con satisfacción que esa decisión no produjo un efecto contagio: “El único que le siguió los pasos fue (Juan Pablo) Brey”, del gremio de azafatas y auxiliares de a bordo.

Otros, en cambio, atribuyen la salida de Schmid, y la verba más combativa del colectivero Roberto Fernández, a la drástica reducción de subsidios al transporte decidida por el Gobierno.

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