Política

La ESI es crucial “para una sociedad más igualitaria”

cargando anuncio

Así opinó la antropóloga Lidia Schiavoni, en diálogo con misionescuatro.com. La investigadora puso de relieve el potencial transformador de la ley de Educación Sexual Integral, para repensar cuestiones que se dan como naturales y lograr una sociedad más equitativa en la distribución de responsabilidades para hombres y mujeres.

La ESI es crucial “para una sociedad más igualitaria”

Así opinó la antropóloga Lidia Schiavoni, en diálogo con misionescuatro.com. La investigadora puso de relieve el potencial transformador de la ley de Educación Sexual Integral, para repensar cuestiones que se dan como naturales y lograr una sociedad más equitativa en la distribución de responsabilidades para hombres y mujeres.POSADAS. La antropóloga y profesora de la UNaM, Lidia Schiavoni, dialogó con misionescuatro.com, respecto de la controversia suscitada por el intento de modificación de la ley nacional 26.150 de Educación Sexual Integral -ESI- y la negativa de sectores ligados a las iglesias cristianas, a que se dicten contenidos que no estén “adaptados” a un ideario institucional que rechaza el reconocimiento de la diversidad sexual y de los colectivos LGBTI.

Para la investigadora, la Ley ESI “tensiona u obliga a repensar muchas cuestiones que se dan por naturales”. Y por otra parte, “es un instrumento muy potente para un cambio hacia una sociedad más igualitaria y equitativa en la distribución de responsabilidades”, en lo que respecta a los roles de género.

Esta ley (ESI) blanquea un estado de situación a nivel nacional y provincial con respecto a qué estamos dispuestos a asumir de lo que nos ocurre, o nos incluye, al considerarnos como sujetos humanos inmersos en un mundo sociocultural”

Creo que cuando uno piensa en las leyes como instrumentos del orden social, las leyes vienen a marcar los límites de lo que podemos y no podemos hacer y como tales, en términos de una estructura estatal, consolidan un juego de fuerzas que se da en un determinado momento”, explicó Schiavoni.

Si nosotros pensamos lo que fueron los debates a nivel nacional y provincial para la elaboración de estas leyes, estamos atendiendo a que ese famoso artículo 5 constituye una alternativa o una válvula de escape de presiones muy fuertes”, comentó la investigadora, en alusión a las resistencias a la ley ESI.

Para Schiavoni, “desde el campo de la Antropología, diríamos por qué es necesaria una Educación Sexual Integral cuando, en realidad, estamos permanentemente educando sexualmente con quienes compartimos”, subrayó, dando por tierra con el argumento que plantea que se puede lograr -y preferir- una educación “desideologizada” o “asexualizada”.

Por otra parte, la antropóloga enfatizó que en torno a la ley ESI, “otra de las discusiones es en torno a las familias, si quieren o no quieren. Asumimos que las familias son el primer anclaje que tiene un niño o una niña en términos de darle sentido a su existencia e incorporamos pautas muy fuertes en términos de diferenciación del mundo, de reconocimiento de qué está bien y qué está mal, quiénes somos, cómo vamos construyendo nuestra propia identidad”, comentó.

Cuando una criatura ingresa a la escuela, ya tiene una matriz cognitiva estructurada, entonces lo que hacemos desde la escuela, y es ese aspecto revalorizo la idea de una Educación Sexual Integral desde que una criatura se incorpora al sistema educativo, es establecer o recomponer qué proponemos como Estado en esa matriz de formación”, subrayó.

Así pues, “de las singularidades que pueden tener los aportes familiares, pasamos a lo que nosotros como Estado, estamos marcando. En eso, me remito a lo que significa un texto constitucional y todas las actualizaciones que podemos ir haciendo, en términos de especificaciones de campo de acción”, precisó.

Si nuestra Constitución, en el año ‘94, se elabora con una perspectiva de derechos humanos, y habilita y defiende cuestiones muy básicas; impedir o pretender limitar ciertos aspectos con otras normas es directamente precario”, advirtió Schiavoni, en referencia a un dictado parcial o sesgado de la ley ESI en instituciones manejadas por Iglesias.

Es falsa la realidad, si es desagradable

Consultada por uno de los puntos más resistidos por las iglesias cristianas, la modificación del artículo 5 de la Ley ESI, Schiavoni sostuvo: Este famoso artículo 5, que habilita a que la escuela adecúe los contenidos (ESI), tiene un límite. Yo no puedo decir que adecúo los contenidos a lo que yo quiero, cuando tengo en este país una ley de matrimonio igualitario o una ley que habla del cambio de identidad sexual”, planteó la antropóloga.

De aplicar la ley ESI en forma parcial, “estoy pensando en términos de lógica de Estado e instituciones responsables de formar ciudadanos, de modo muy precario. No me gustará (el matrimonio igualitario o las identidades de género diversas), bueno lo lamento. Hay muchos temas que no nos gustan, pero tenemos, en términos de docentes, una responsabilidad en el desarrollo de determinados aspectos”, enfatizó.

Lo hemos discutido con colegas en el ámbito de la Universidad, ‘Cómo vas a plantear el tema de la prostitución infantil, es horrible’. Sí, es horrible. La trata de personas es dramática, pero existe, lo lamento. ¿Cómo no voy a advertir a niños y jóvenes de esta posibilidad y fijar alertas? Yo asumo la responsabilidad como docente a la hora de plantear estos temas”, aclaró la profesora.

Si no, quedamos en: ‘es falsa la realidad si es fulera’. Te cuento lo que me parece que está bien; te digo que todas las relaciones amorosas son armoniosas y fantásticas. No, no es así, se cocinan otras cosas. En ese aspecto, hay más una actitud ingenua, que una segmentación de qué te cuento y qué no te cuento”, argumentó la docente universitaria.El relativismo cultural versus el acceso a derechos

Para ilustrar esta tensión entre el respeto a los particularismos y el acceso a derechos básicos universales, Schiavoni hizo mención a un debate surgido hace algunos años, en torno a la enseñanza intercultural en aldeas mbya. “Hace unos años dimos un Seminario de graduación para la articulación de la Licenciatura de Ciencias de la Educación de la Universidad. Había un grupo de más de 70 docentes de toda la provincia, de distintos niveles educativos y tenían que hacer un trabajo final para el seminario”, rememoró.

Uno de los docentes trabajaba en una escuela de educación bilingüe de nivel medio en la zona de Aristóbulo del Valle. Tenían que trabajar a partir de una película que planteaba la temática de la homosexualidad. Dijo: ‘Mirá, yo no puedo trabajar ese tema sin consultar al cacique de la aldea’, y el maestro bilingüe le dice: ‘Si, la verdad, tenés que hacer la consulta’. Fue a hablar con el cacique y éste le dijo: ‘No, la homosexualidad para el mundo guaraní no existe. No hay nada para discutir’”, recordó Schiavoni sobre aquella controversia.

Ahí es donde veo la capacidad de interpretación que pueden tener los docentes. ‘No lo trato porque el cacique no quiere, la escuela es bilingüe y tiene que ver con esta comunidad’. Relativismo de cuarta, ó: ‘A ver cómo interpreto la convivencia de esta comunidad en este mundo donde estos fenómenos, no sólo están reconocidos y existen, tenemos leyes que amparan las diferencias en términos de orientación sexual’”, sostuvo.

La docente le plantea, ‘Mire, con todo respeto, si estamos formando estudiantes de nivel secundario y quieren seguir estudiando en la Universidad, es absurdo que les neguemos la oportunidad de conocer aspectos de la vida por fuera de la comunidad a los cuales se van a encontrar en el marco de la vida universitaria’. Era un argumento insoslayable y la habilitaron a trabajar el tema”, aseguró Schiavoni.

¿Llevar esta perspectiva es contaminar el mundo guaraní o es pensar de qué modo integramos a las comunidades guaraníes en el mundo de la sociedad argentina? Lejos de una cuestión de protección de campana de cristal, lo que hago es advertirte, del mismo modo que avanzamos con la educación bilingüe bicultural. No te estoy imponiendo otra lengua, te estoy compartiendo la lógica del mundo en el cual estás viviendo”, insistió Schiavoni, en defensa del cumplimiento del derecho a la educación para todos los niños, niñas y adolescentes, sin importar la etnia o grupo familiar al que pertenecen.

Cuando aparecen estas disrupciones del tipo ‘Esto no porque no es bueno; es contagioso; es perturbador’; ¿Desde qué punto estás hablando? En eso, apelo a la responsabilidad del Estado Provincial y Nacional, en cuanto a una discusión en serio y consistente en el marco de la formación de los docentes”

La implementación de la ESI en Misiones

Consultada sobre la implementación de la Educación Sexual Integral en Misiones, la antropóloga recordó que, a partir de la sanción de la Ley Provincial, “discutí con algunos colegas la modalidad que se adoptó y más aun con la reglamentación posterior”.

Cuando aprobamos leyes muy genéricas como la Ley Provincial y nos reservamos para el Ejecutivo, la discusión que debió darse en el Legislativo a la hora de reglamentar la ley, trastocamos el orden democrático porque quienes discuten son los que yo elijo desde el Poder Ejecutivo y no los que el pueblo eligió para el Poder Legislativo”, subrayó la docente.

Pero como nuestros representantes se arrogan diferentes grados de libertad, reconsidero ‘Bueno, está bien, son las fuerzas que tenemos en este momento’. A partir de eso, qué hacemos en función de la formación de estos docentes. Yo hubiera abogado por (dado) el nivel de precariedad de la discusión en la provincia, instalar una materia que se llamara ESI que permitiera ponernos en sintonía respecto de qué estábamos entendiendo por esto. Y pasar en una segunda etapa a la transversalidad del trabajo con estos contenidos”, argumentó la investigadora.

A quienes estudiamos en la época de la Dictadura (de 1976-1983) nos tocó una materia que se llamaba Estudio de la Constitución Argentina. Todo el mundo decía: ‘Qué plomazo’. Fue una manera de marcar que un ciudadano argentino tenía que tener pleno conocimiento (de sus derechos). Estábamos pasando de una transición muy dura, muy difícil, de la dictadura al periodo democrático donde había muchas zonas grises. Entonces creo que con este tema tendríamos que haber apelado a un recurso institucional de ese orden”

En esta línea, Schiavoni advirtió que, al analizar “las diferentes propuestas de formación que tienen nuestros docentes en la provincia, no todas incluyen una posibilidad de cuestionamiento y reconocimiento de dónde estamos parados para ver en qué sentido podemos avanzar. Del mismo modo que en muchas cuestiones nos vemos obligados a seguir estudiando, aprendiendo y replanteándonos que entendemos por determinadas cuestiones. Acá largamos a la pileta a los colegas. ‘Esto hay que darlo, implementen contenidos trasversales’, con un asesoramiento muy dispar y espacios de formación discontinuos”, alertó la científica y formadora de profesionales.

Si (a la ESI) la asumimos como política de Estado en serio, tendríamos que instrumentarla en todos los niveles y estamos a más de 10 años de sancionada esta ley con una absoluta disparidad en término de cumplimiento. Y cuando se dice: ‘Bueno, pero nosotros llamamos a los medios a que hablen de métodos anticonceptivos’. Está triste la cosa”, comentó la investigadora.

El embarazo de las niñas y jóvenes en esta provincia es un dato patético y seguimos mirando al costado y haciéndonos los sordos. ¿Por dónde pasa? ¿Qué trabajamos efectivamente con las familias de estas niñas? ¿Nos seguimos olvidando que a estas niñas no las embarazan otros jóvenes sino muchos adultos? Seguimos tapando que estas son violaciones y no apelamos a la posibilidad de una interrupción voluntaria del embarazo (IVE) cuando tenemos una ley que está por cumplir 100 años que habilita en determinadas situaciones”, fustigó Schiavoni, al referirse de la conculcación de derechos de niñas misioneras.

Hay un nivel de distracción en los responsables de distintos estamentos que es preocupante. Sí, es dramático que una joven esté embarazada, y una niña mucho más. Entonces cómo trastocamos las vidas de estas jóvenes y niñas a la hora de permitir que estos embarazos continúen. ‘Ah, no. Tenemos que trabajar con la Ley de Educación Sexual’, pero ¿en qué términos? ¿Seguimos pensando en educar a los niños con la lógica de la clase media donde hay -ya no digo que las chicas lleguen vírgenes al matrimonio-, al menos, una posibilidad de elección?”, se preguntó la antropóloga, moviendo a la reflexión a los funcionarios estatales, de los tres niveles.

De acuerdo con Schiavoni, la Ley de Educación Sexual Integral “tensiona u obliga a repensar muchas cuestiones que se dan por naturales. Recuerdo hace unos años una discusión sobre si los varones podían ingresar a los cuerpos de baile para la Estudiantina. ¿Por qué no?, ¿No hay varones a los que les guste bailar? Esta ley es un instrumento muy potente para un cambio hacia una sociedad más igualitaria y equitativa en la distribución de responsabilidades, y que no tiene que ver estrictamente con lo sexual”, subrayó la investigadora.

La Educación Sexual Integral “tiene que ver con el reposicionamiento de roles de género, de decir: ‘Bueno, si las mujeres hemos asumido un compromiso con la participación económica y el ingreso al mundo del trabajo que tenemos como derecho. También tenemos derecho a compartir las responsabilidades del orden doméstico que han sido tradicionalmente asignadas a las mujeres y que seguimos jugando en la doble jornada que nos toca a nosotras”

Entonces, “no se está discutiendo sólo diversidad sexual, sólo si hablamos de sexualidad cuando los niños son pequeños. ¿De qué me sirve enterarme de los métodos anticonceptivos a los 16 años? Si pude quedarme embarazada o embarazar a otra, a lo mejor, a los 11 o 12 años. Llegaste tarde con la información. Que yo me entere que existe el preservativo, el DIU (Dispositivo Intrauterino) o que existe la posibilidad de elegir si quiero o no tener hijos, me hace que salga rápido a procurar”, precisó Schiavoni.

Los escenarios posibles ante una modificación o no de la ley ESI

Sobre el final de la entrevista, Schiavoni se refirió a las situaciones que podrían esperarse si se modifica la ley 26.150 o bien, si se mantiene tal cual está, con los limitantes a la aplicación plena de la Eduación Sexual Integral.

Si una comunidad educativa, pensando en familias, estudiantes y docentes, aceptan los mandatos de los directivos sin considerar la realidad de esas familias, estamos malversando un espacio de construcción de ciudadanía. Estos niños que estamos formando tienen que ver con un determinado contexto socio histórico. Y no estamos criándolos para la eternidad, los estamos criando para esta sociedad”, enfatizó la antropóloga.

Yo soy atea. Tengo cero formación religiosa porque me crié en una familia atea. En un determinado momento, mi mamá compra una biblia para que sepamos de qué se trataba porque todo el mundo hablaba de eso. No quiere decir que yo desconozca y sea refractaria a asumir que esa parte de la realidad existe y para muchas personas es muy importante y les da sentido a sus vidas”, aclaró.

Nosotros (los ateos) tendremos otros recursos para dar sentido a nuestras vidas, tendremos otros márgenes de explicaciones para algunas cuestiones, nos quedaremos cortos en muchas, sufriremos más otras cosas, se verá. Son elecciones. Pero esto no inhabilita que tome en consideración que hay gente religiosa y tendré que respetar lo que plantea. Si estamos hablando de una educación pública, gratuita y laica, no nos olvidemos de qué se trata”

Si mantenemos la ley cómo está, interpretaremos el artículo 5 en términos de una comunidad educativa y no de los caprichos de un director de turno. Una comunidad educativa implica considerar el contexto en el que esos chicos viven. A su vez, cuando dicen que (la adaptación de los contenidos ESI) no se hacen porque los padres no quieren, ¿qué explicaste a los padres, en qué términos?”, planteó la docente, poniendo de relieve en que podría existir una influencia de los directivos de instituciones, en lo que piensan y creen los padres de los alumnos.

Para ilustrar su punto de vista, la antropóloga recordó: “Hace 20 años, cuando hacíamos una investigación sobre prostitución infantil en Posadas, nos decían: ‘¿Cómo se te ocurre eso si eso no existe?’”.

De manera similar, Schiavoni hizo hincapié en la necesidad de desnaturalizar prenociones arraigadas en el cuerpo social. “¿Cómo tenemos (que hacer) para construir la idea de que una niña de menos de 15 años embarazada, es por definición (una victima de) violación? Lo entendemos en la medida en que soy capaz de pensar en ese sujeto en otros términos. Asumiendo que (ese ser humano) tiene intereses, posibilidades, oportunidades, alternativas y que su contexto de vida también plantea singularidades. No es el que imagino o quisiera, es el que existe”, remarcó.

En relación a la adecuación de la ESI a las comunidades educativas, Schiavoni advirtió sobre los problemas que surgen por la forma en que se concretan las designaciones en el sistema educativo misionero. “Si les vamos a dar mayor autonomía a las escuelas, pensemos el modo en que se elige el director de escuela y el modo en que se ingresa al sistema educativo”, alertó la investigadora.

Para finalizar, la antropóloga se mostró segura en que, a futuro, avanzará la implementación plena de la ley ESI, independientemente de las resistencias que genera en la presente coyuntura política. “Más allá de lo que intentemos impedir, hay un orden de fuerzas sociales que va a ir ganando terreno, quizás con un tiempo más largo, pero lo va a ganar”, vaticinó.

Reconozcamos qué pasó con el tema de la violencia hacia las mujeres. Un hecho desgraciado, dramático, negado sistemáticamente. Tuvieron que ocurrir movilizaciones como el ‘Ni Una Menos’ para que desde los diferentes resortes del Estado y la sociedad civil se reconociera que el fenómeno existe, que el femicidio no es un chiste y el feminicidio mucho menos”

Entonces, que yo diga ‘No, no se va a dar’, negando el tema. Pero lo vamos a aprender igual. Tendremos que orquestar otras modalidades de acción y complementar al Estado que se hace el distraído”, remató la investigadora.

vm/jmm.

Comentarios