Posadas

Maltrato y discriminación en la Terminal de ómnibus

Las personas con discapacidad tienen derecho a viajar gratis hace más de una década, sin embargo una pasajera tuvo que defender su derecho esta misma semana. Relató que fue maltratada por el personal de la empresa de colectivos Oro Verde y un policía que la increpó para que baje del micro.

Maltrato y discriminación en la Terminal de ómnibus

Las personas con discapacidad tienen derecho a viajar gratis hace más de una década, sin embargo una pasajera tuvo que defender su derecho esta misma semana. Relató que fue maltratada por el personal de la empresa de colectivos Oro Verde y un policía que la increpó para que baje del micro.Un certificado oficial que acredite discapacidad y el documento o la cédula de identidad son los únicos dos requisitos que deben presentar las personas con discapacidad para viajar gratis en micros de corta, media y larga distancia de todo el país.

Así lo establecen los Decretos Nº 38/2004 y 118/2006, donde se prevé que también puede viajar gratis un acompañante y autoriza a que los no videntes vayan con perros guías. Sin embargo, en Posadas, los pasajeros expresan con frecuencia que esta disposición es transgredida con reiteración.

Tal fue el caso de la profesora de Literatura Paula Pisak, quien el lunes tuvo que enfrentar un momento traumático cuando se disponía a retornar a su casa en Jardín América después de ofrecer una conferencia en la capital provincial.

En la oportunidad, procuraron negarle su derecho a viajar gratis en un micro, aunque presentó su carnet de discapacidad. Ante este problema, se vio obligada a solicitar el acompañamiento de otra persona para poder realizar el viaje de regreso a su ciudad.Paula tiene una discapacidad, estudia abogacía en Posadas y vive en Jardín América. Es reconocida conferencista sobre la violencia obstétrica en todo el país y también protagonizó un documental sobre esta temática. En entrevista con MisionesCuatro.com, relató que se sintió maltratada en la Terminal de Ómnibus de la capital provincial por la secretaria de la boletería de la empresa Oro Verde, como por el chofer del micro de esa compañía, también por un policía y un funcionario de la estación de transporte. Todos ellos le presentaron obstáculos para que utilice el pase que indica gratuidad al viajar.

“La situación me afectó mucho y no quiero que nadie más pase por esto, por eso voy a denunciar”, indicó la docente. “Estuve parada un buen rato frente a la boletería apoyada del bastón a esperas de que la empleada me devuelva mi credencial, cuando yo no puedo permanecer de pie mucho tiempo. Además me afectó psicológicamente lo que me hicieron padecer arriba del colectivo, me trataron como si fuera un narco”, prosiguió.

“La policía me increpó, me pidió documentos, todos me observaban, yo temí que me lleven presa. Mientras le contestaba al policía sobre mi derecho, le escribí a mi marido para avisarle que, si no respondía más, era porque estaba presa”, agregó Paula.

“¡Fue horrible!. Me subió la presión y además tengo una herida por una caída reciente en mis rodillas. Ahora volví a caer, ya que por los nervios se aflojan mis piernas”, enfatizó.

A su vez, comentó que se sintió “maltratada y agredida” ante el intento de impedirle un derecho que le pertenece y remarcó que realizará el reclamo formal ante las autoridades de la Subsecretaria de Transporte de la provincia y ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (Inadi).OTRO CASO

La situación que relató la profesora Pisak no es el primer caso de discriminación a una persona con discapacidad en la Terminal de Ómnibus que se expuso públicamente este año. En julio pasado, la damnificada fue una anciana de 80 años que se moviliza con un andador y tenía reservado un asiento en la parte inferior de un micro; a la hora de viajar, la empresa de colectivos le destinó un lugar en el piso superior, aunque no podía subir las escaleras

Cabe destacar que, además de estar previsto el beneficio económico del transporte para las personas con discapacidad, también se ha contemplado la accesibilidad física. Este concepto incluye las adaptaciones que los vehículos deben presentar para facilitar el ascenso, ubicación, viaje y descenso de personas con movilidad y/o comunicación reducida.

En diálogo con MisionesCuatro.com, Claudia Flamini relató el mal momento que vivió su madre y sostuvo que posteriormente realizó una denuncia policial en la Comisaría 17, la cual fue derivada a un juzgado civil. Además, denunció el caso ante Inadi.

Flamini narró que había reservado un pasaje en micro con tres semanas de anticipación para asegurar la comodidad en el viaje de la mujer de 80 años, quien tiene una discapacidad motriz y debe utilizar un andador para mantenerse en pie o desplazarse. “Es un boleto gratuito que le corresponde por ley, ante su situación de discapacidad, luego el Estado le paga a la empresa de micros”, expresó la hija.

No obstante, a la hora de tomar el ómnibus hacia Buenos Aires, se encontró con una sorpresa. Había pedido para su madre un asiento en la parte inferior, ya que le resulta complejo subir las escaleras que llevan a la planta superior; para su asombro, le asignaron una butaca justamente en la sección de arriba. Tras idas y vueltas a la boletería, recibió esta contestación por parte de un presunto empleado de la firma: “¿Qué culpa tengo yo que tu mamá no camine?”.

Posteriormente –siempre, según las declaraciones de Flamini-, se acercó un hombre que se identificó “encargado de la terminal de Posadas” y protagonizó un nuevo episodio de mala educación ante la consumidora del servicio. “Cuando le pedí su nombre, comenzó a gritarme, pedir que me saquen de ahí y amenazarme indicando que no lo conocía, que no sabía quién era, que lo iba a conocer”, expresó la damnificada. “Al querer echarme, está consintiendo un acto de discriminación y maltrato a una anciana discapacitada”, agregó.

Finalmente, un pasajero adulto mayor fue quien se solidarizó con la mujer, que apenas podía mantenerse en pie, mientras esperaba una solución por parte de la empresa. El hombre le cedió su asiento y tomó el lugar que le habían destinado a ella. “La empresa no solucionó nada, fue gracias a ese anciano que mi madre pudo viajar”, sostuvo la denunciante con indignación.

VB

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