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Amenazaron con “desfigurar” a una docente por no aprobar a alumnos “que no manejan el lenguaje”, según denuncia

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Ocurrió en el aula satélite del BOP 85, donde la profesora de Lengua y Literatura, Diana Farías, fue increpada y amenazada con denuncias ante el INADI, por desaprobar a 8 chicos de un curso de 10 en un 5º año, luego de un examen en el que quedó en evidencia que desconocen el significado de las palabras.

Amenazaron con “desfigurar” a una docente por no aprobar a alumnos “que no manejan el lenguaje”, según denuncia

POSADAS. Un grave hecho de amenazas y persecución contra una docente de Lengua y Literatura se está dando en el Aula Satélite del Bachilleraro de Orientación Polivalente 85 del barrio Néstor Kirchner, según lo denunció la profesora Diana Farías, quien aseguró que fue increpada el viernes pasado, por madres de alumnos desaprobados en su materia del 5º años.

En una extensa entrevista con el periodista Eduardo Pérez para el programa Televisión Abierta de MisionesCuatro, Farías se refirió a lo sufrido en esa jornada, en la que participó de una reunión con la directora del BOP 85, la psicopedagoga y las madres de alumnos desaprobados en su materia, donde sufrió amenazas.

“Se me acusa de maltrato y discriminación hacia los alumnos, porque de 10 alumnos sólo 2 aprobaron la materia. Pero los demás no están calificados para aprobar la materia de Lengua y Literatura de 5to año. Según ellos, no les explico la materia, lo que no es así. La nota que me acerca la directora, dice que ellos no cuentan con el material, cuando no es así, porque les proporcioné los cuadernillos que envió el gobierno en época de pandemia”, detalló Farías, en diálogo con TVA este jueves.

“Hace más de 10 años que los docentes ahora estamos obligados a aprobar alumnos”

Luego de aclarar que la directora y psicopedagoga opinaron sobre cómo debía dar clases, Farías consideró que estos estudiantes de 5º año “ya deben tener las suficientes herramientas como para poder manejarse. Se supone que deben salir aptos no sólo para el mundo laboral, sino para el mundo académico”, enfatizó la docente, que reveló que tiene 20 años de experiencia y que incluso trabajó en otras provincias.

“Hace más de 10 años que los docentes ahora estamos obligados a aprobar alumnos. Se nos ha quitado el derecho de educar, de enseñar. Donde terminan los derechos comienzan las obligaciones. Tenemos la obligación a aprobar. Al alumno con el derecho a la educación, se les ha dado un empoderamiento (junto a los padres) quitándole la obligación de estudiar”, denunció la profesora, quien coincidió con los datos de un estudio nacional que señala que en Misiones, de casa 100 estudiantes sólo 6 culminan sus estudios en el tiempo esperado y con conocimientos suficientes en lengua y matemática.

Reflexionando sobre su experiencia, Farías consideró que “el mensaje es tienen que aprobar y la responsabilidad recae sobre el docente. Tenes que soportar que los padres te hagan responsables de que tus hijos no sepan”, dijo y añadió: “Mi responsabilidad es dar los temas y explicarlos una y diez veces si es necesario en clases, pero el alumno tiene que estudiar, si no estudia, mi trabajo no sirve en absoluto”.

“No voy a pretender que ningún colega salga a decir que tengo razón. Desde hace más de 10 años estamos siendo rehenes de un sistema y la mayoría agachan la cabeza y lo acepta”, admitió Farías, quien, no obstante, insistió en que “a este nivel, es la primera vez que me ocurre (llegar) a ser amenazada”.

“A esta vamos a desfigurarle la cara”, la cruda amenaza que habrían lanzado contra la docente

El pasado viernes, “me retiré de la escuela porque ya era mucha la falta de respeto de los alumnos y las madres. Una de ellas me dijo que vaya a terapia, otra que iban a poner una denuncia y un abogado para que me echaran de mi trabajo, y otra que iban a ir al INADI a hacerme una denuncia por discriminación”, contó la docente, añadiendo que “dada la postura y lenguaje corporal de la gente que estaba ahí, me sentí amenazada”.

Según Farías, la psicopedagoga y la directora hicieron “una especie de escudo”, interponiéndose entre ella y las madres y después de dejar el establecimiento, recibió una “llamada telefónica de una persona que estaba presente, y se asustó porque cuando las madres se retiraban, escuchó: ‘a esta vamos a desfigurarle la cara’”.

De acuerdo con la docente, estos alumnos “no están calificados para estar en un 5º año, en base a sus conocimientos. Lamento no haber sacado fotocopias (de exámenes) y trabajos, pero es cuestión de que vaya gente del ministerio y los evalúe. En la evaluación escrita ninguno resolvió ningún punto. Entregaron en blanco, sin hacer evaluación. Alguno contestó alguno que otro punto, se le calificó según lo que hicieron”, detalló Farías.

Estudiantes que “carecen de comprensión oral y comprensión textual”

Y en esta línea, prosiguió su análisis sobre el perfil de los alumnos que reprobaron. “No manejan el lenguaje, ni tienen cohesión textual, no conocen el significado de la mayoría de las palabras. Estás leyendo un texto y en un párrafo tenes que explicarles todo porque desconocen el significado. Manifestaron a otra profesora que no entendían nada de lo que yo decía. Esto consta en el acta de la psicopedagoga: no sé cómo enseñarles porque tienen un nivel tan bajo de competencias léxicas, que ya ni sé cómo hablarles. Carecen de comprensión oral cuando les hablo, no existe la comprensión textual”, advirtió Farías.

Dada la situación y las presiones para que apruebe a los jóvenes, Farías planteó: “¿Hasta donde tengo que bajar el nivel para que un alumno de 5º año entienda lo que le estoy diciendo? Estuve dando textos que doy en 2º y 3º año de la secundaria. Sabemos que no califican para estar en 5º año, entonces ¿por qué les mentimos a ellos y a sus padres calificándolos con 8, 9 o 10 en otras asignaturas?”, lanzó la docente.

En cuanto al argumento que sostiene que la pandemia del coronavirus y la ausencia de clases presenciales afectó el rendimiento educativo de los chicos, Farías recordó que “estos alumnos cursaron un 1º, 2º y y un 4º año. Soy un problema porque soy un docente que pretende calidad educativa. Está todo tergiversado. Lo que importa es tener un título. Pero se está diplomando a gente que no se va a poder desenvolver en la vida porque tiene mucho desconocimiento”, alertó la profesora.

“¿No es una forma de discriminación hacia el joven decirle ‘le damos esto porque no les da para más’?”, insistió Farías, aunque admitió que los docentes, “tienen miedo de los que están arriba, de los padres, de los alumnos, de ser atacados y recibir represalias”.

“Que nos devuelvan a los docentes el derecho a enseñar”

Sin embargo, Farías remarcó que es grave lo que sucede, sobre todo, porque no sólo ocurre en Posadas, sino también en otras ciudades, como Rosario, donde ella ejerció la docencia. “Hoy no voy a ir a trabajar por miedo a ser atacada por padres”, expresó.

En cuanto al rol de los directivos, Farías fue más bien crítica. “El martes tengo que ir a una entrevista con la supervisora para ver qué se resuelve. La directora y la psicopedagoga fueron las que me indicaron cómo debo dar clases. Y (esta última) me sugirió que me tomara una licencia psiquiátrica, pero ¿bajo qué supuestos o parámetros lo haría?”, dijo la profesora.

Sobre el final de la entrevista, Farías se quebró emocionalmente por lo sucedido “Nuestros jóvenes no pueden seguir así. ¿Qué país vamos a tener con la educación que estamos dando? Y ¿Qué país vamos a tener si seguimos aceptando que los jóvenes no sepan?”, sentenció la docente, pidiendo “que nos devuelvan a los docentes el derecho a enseñar. Entiendo que papás no pueden ayudar porque están todo el día trabajando o porque son analfabetos, pero hay que hacerles tomar conciencia de que, si no vuelve al hábito de estudiar, vamos a seguir cayendo en el pozo de la ignorancia. Lamentablemente, la ignorancia genera temor, y el temor provoca odio y el odio violencia. Vamos camino a eso si no revertimos, desde ya, la educación”, argumentó.

“Si al alumno se le está pagando para que estudie, es su responsabilidad ponerse a estudiar y aprobar las materias”

Por último, Farías no descartó que la virulencia de las presiones de los padres para aprobar a alumnos sin los conocimientos suficientes para promocionar materias, esté vinculada con el cobro de planes sociales Progresar. “Hasta donde tengo conocimiento, si los alumnos no aprueban las materias, pierden estos planes. Pero si al alumno se le está pagando para que estudie, es su responsabilidad ponerse a estudiar y aprobar las materias. No es mi responsabilidad, como docente, aprobarlo porque si no, no cobra”, concluyó.

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