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La congregación que ayuda a migrantes venezolanos

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En Garupá una congregación de la iglesia luterana creó un plan de ayuda social para los migrantes venezolanos que llegan a la Argentina.

La congregación que ayuda a migrantes venezolanos

En Garupá una congregación de la iglesia luterana creó un plan de ayuda social para los migrantes venezolanos que llegan a la Argentina.Entre lo urbano y rural. Así es la vida en Garupá, a 16 kilómetros de Posadas. En esta localidad ubicada en el conurbano posadeño, una congregación de la iglesia cristiana luterana abrió un “Centro de migrantes forzados” para ayudar a las familias venezolanas que ingresan a la Argentina.

La misión pastoral llamada “Arepa viva” surgió en junio de 2018 luego del arribo de un inmigrante de esta religión. La ayuda consiste en ofrecer alojamiento gratuito en un albergue, alimento y asesoramiento acerca de documentaciones.

Según relataron los organizadores, en cinco meses tuvieron 30 refugiados y ayudaron con información a 184 migrantes que llegaron para buscar un futuro mejor.En entrevista con el canal CNN, el pastor luterano Ricardo Veira relató: “Iniciamos a través del Consejo Directivo de la Congregación San Pedro una propuesta pastoral a migrantes como una manera de responder como iglesia a una necesidad”.

Agregó que la organización religiosa consideró “necesario que la iglesia actúe de forma inmediata” y lo inmediato fue “habilitar un espacio de la iglesia y transformarlo en Centro de Albergue para Migrantes Forzados”.

Por su parte, Doraly García Pernía –inmigrante venezolana- sostuvo: “Cuando llega una persona migrante, un venezolano, se le atiende, se le presta ayuda por dos o tres días según la situación que trae”.

El informe de la cadena internacional de noticias destaca que las familias migrantes lograron integrarse a la comunidad local con rapidez y señala que, mientras los adultos trabajan o buscan empleo, los niños van a la escuela pero no olvidan a Venezuela. Como es el caso de la niña Arella, que habló de su gusto por la lectura y el dibujo pero recordó que dejó a su mejor amiga en su país de origen y enfatizó que “la extraña mucho”.

A su vez, la venezolana Yasmin García afirmó que “para nadie es un secreto” la situación que está viviendo su país y remarcó: “si tenemos que tomar decisiones tenemos que hacerlo pensando en nuestros hijos”.

Conurbano de Posadas

La ciudad de Garupá está bordeada por agua: el arroyo que lleva su nombre y el río Paraná. Tiene 46.759 habitantes, según los números del último Censo Nacional efectuado en el 2010, pero la Municipalidad calcula que la población llega al doble de esa cifra.

La mayoría de los vecinos prefiere vivir en casas para aprovechar la generosidad de la naturaleza en huertas y frutales. Algunas de sus calles se entremezclan lo que queda de la selva, el verde que la hace tan naturalmente única a Misiones.

La similitud con alguno de los estados de Venezuela, hizo que los migrantes de ese país optaran por este lugar. La comunidad también los incorporó rápidamente a su vida. Muchos colaboran con ellos para hacer un poco más relajante su estadía pasajera o definitiva, en estas tierras donde se destacó el justiciero Andrés Guacurarí, reconocido como el emblemático prócer misionero y guaraní.

Su intendente, Luis Ripoll, lleva siete años en el cargo y ya se postuló para continuar allí. Tiene defensores y detractores, aunque -a diferencia de muchos políticos – puede caminar tranquilamente por las calles de Garupá.

Los inmigrantes narraron a MisionesCuatro.com que fueron asesorados por la Municipalidad sobre las exigencias y legislación sanitaria para que puedan comercializar las “arepas” –comida tradicional de Venezuela-. En ese sentido, el gobierno local dispuso que fueran gratuitos los cursos que dicta la comuna, porque “es entendible la situación y todo lo que hicieron para salir de la pobreza y desigualdad en su país”, explicó el alcalde.

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