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Temporal en Oberá: el intendente responsabilizó a los inundados

Tras la copiosa lluvia caída anoche y en la madrugada en Oberá, que provocó por enésima vez el desborde de arroyos y obligó a evacuar a más de ochenta familias según datos oficiales, el intendente Carlos Fernández se despachó con un terceto de excusas que compiten entre sí por el primer premio de cinismo.

Temporal en Oberá: el intendente responsabilizó a los inundados

Tras la copiosa lluvia caída anoche y en la madrugada en Oberá, que provocó por enésima vez el desborde de arroyos y obligó a evacuar a más de ochenta familias según datos oficiales, el intendente renovador Carlos Fernández se despachó con un terceto de excusas que compiten entre sí por el primer premio de cinismo. Esta mañana, en conferencia de prensa, se refirió a:

1º-la idiosincrasia de los vecinos (“Muchas familias aún después de perder todo en una inundación quieren volver a vivir en el mismo lugar”. Como si en la ciudad sobraran espacios físicos en el que los ciudadanos puedan optar por ir a vivir)

2º-la falta de fondos propios para encarar las obras necesarias (“Dependemos de fondos provinciales”, declaró. La “herencia” que recibió, con millones de pesos de deuda en el erario público, la recibió de Ewaldo Rindfleisch, renovador como él. Los fondos de provincia que aún no le llegaron, no se los manda el gobernador Hugo Passalacqua, también renovador como él).

3º-acudió a una gastada pero vigente retórica que es habitual en ciertos funcionarios públicos: “justo” están por empezar a hacerse las obras que acabarían con el problema que afecta hoy (“Se están haciendo relevamientos y estudios. En quince días se comenzaría con las obras que consisten en levantar puentes con toda la infraestructura sobre el arroyo Mbotaby”. El arroyo Mbotaby atraviesa una amplia zona y las obras abarcarán desde Villa Ghünter hasta la avenida José Ingenieros. Un área que afecta a más de 25 mil personas.)

El municipio asistió a los evacuados y a quiénes se negaron a dejar sus casas por miedo a robos.

En noviembre pasado, hace apenas cuatro meses, la ONG “Techo” hizo público un informe que reveló que en Oberá hay veintisiete asentamientos y villas de emergencia. Allí viven casi dos mil familias. Más de la mitad de ellas viven a menos de diez metros de la ribera de un arroyo, una pendiente, una plantación o un basural. Y qué más de la mitad de esos asentamientos se inunda ante cualquier lluvia sustantiva. La data, de indiscutible valor, no la proporcionó el estado. Y parece que tampoco la toma muy en cuenta.

Durante años la ciudad de Oberá ha sido objeto de una desidia que reconoce responsables con nombre y apellido. Lo mismo sucede con los asentamientos ilegales, alentados y protegidos por quiénes manejaron la cosa pública en la ciudad y en la provincia. Y los responsables no son dirigentes del Partido Laborista inglés, ni de del Partido Socialista Español ni de la Democracia Cristiana italiana. Son, todos, del Frente Renovador de la Concordia Social. El partido del alcalde actual.

Siempre habrá un funcionario para olvidarlo.

Pero siempre habrá un periodista para recordarlo.

 

Walter Anestiades para www.misionescuatro.com

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