Éramos tan rebeldes…

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Deodoro Roca, el más destacado líder del movimiento juvenil que reformó nuestra universidad hace un siglo, de seguir entre nosotros podría preguntarse para qué demonios redactó el “Manifiesto Liminar”.

En la noche del jueves pasado el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, inauguró un albergue que permitirá que unos setenta estudiantes puedan instalarse en Oberá y cursar, bien cerca de sus sedes, alguna de las múltiples ofertas académicas que brindan la Facultad de Arte y Diseño y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones (UNAM). Una obra sumamente importante que fue financiada con recursos de la universidad pública misionera y del estado provincial.

Ahora bien, además de las habituales pancartas de bienvenida, el gobernador, muy ligado desde su actividad política y docente al mundo universitario obereño, recibió una placa de “agradecimiento”. “Gracias Hugo” decían las pancartas que lo esperaban. “Gracias Hugo” decía la placa que le dieron. Junto a él aparecieron en las imágenes del evento Ivonne Aquino-ministra de educación provincial-Alicia Bohren-rectora de la UNAM-, Carlos Fernández-alcalde obereño que en junio va por su reelección-, distintas autoridades y los alumnos del centro de estudiantes.

¿Gracias Hugo? ¿Por qué? ¿El dinero para construir el albergue lo puso él de su bolsillo?

No nos dejan otra que volver sobre el mismo tema. La ignorancia cívica que no permite disociar estado, de gobierno y de partido. No son lo mismo. Los dineros públicos no surgen de las cuentas corrientes de presidentes, gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, concejales o rectores. En todo caso ha sido al revés: a veces los dineros públicos han ido a parar a las cuentas corrientes de algunos funcionarios. Ya bastante “agradecimiento” tienen Rovira y sus boys en cada comicio. Ya bastante le “agradecen” algo todos los días a través de los insoportables mass-media que venden propaganda como información. O en cada evento público, donde se llena de personas que se arrojan a los pies del gobernador para que no se ensucie los mocasines con el barro colorado. ¿Así que a los funcionarios públicos hay que agradecerles lo que hacen?

Ya sabemos que la renovación en el gobierno, como en todo esquema feudal, mantiene una relación clientelar con sus dirigentes, militantes y votantes. Pero más triste es observar que también los jóvenes que se pueden pensar incontaminados por ese esquema perverso, también se sumen al club de los aplaudidores. Y siendo, además, jóvenes universitarios, un sector de innegable génesis rebelde en nuestra Argentina.

El año pasado se cumplió un siglo de la reforma universitaria. Un movimiento que se inició con una rebelión estudiantil en Córdoba y que logró democratizar la universidad, dotarla de un carácter científico y que fue ejemplo en el resto de Latinoamérica. Escribió Deodoro Roca en el “Manifiesto Liminar”, el documento que fue el eje del movimiento: “La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando”. Y dice el manifiesto en sus primeras líneas: “Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más”.

Los pibes universitarios de 1918 asociaban la falta de libertad con la vergüenza. Los de 2019 creen que hay buenos amos.

¿Qué paso con la rebeldía de la juventud universitaria  que celebra a quiénes debería oponerse?

Deodoro Roca, desde dónde leas esto. Lo aquí narrado es solo otro de los tantos actos de sumisión al poder que ocurren. Es mentira que no hay mal que dure cien años. Cuando los obsecuentes, peleles y alquilables dirigentes de esta generación ya no estén, parece que vendrán otros iguales. En Misiones los chupamedias tienen recambio.

No quería dejar de teclear sin antes agradecerle al señor gobernador por permitirnos escribir este texto sin censurarnos y dejar que se publique sin mandar a cerrar Misiones Cuatro. Gracias Hugo.

Ahora voy por un café y a recordar quiénes fuimos.

Porque éramos tan rebeldes…

Walter Anestiades

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