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¿Por qué el cansancio mental produce fatiga física?

Todos hemos estado en esta situación: luego de un largo día en el trabajo, solucionando problemas inusuales al mismo tiempo que lidiamos con problemas personales, la fatiga es inaguantable, sentimos nuestro cuerpo como si hubiésemos escalado el Himalaya.

¿Por qué el cansancio mental produce fatiga física?

Todos hemos estado en esta situación: luego de un largo día en el trabajo, solucionando problemas inusuales al mismo tiempo que lidiamos con problemas personales, la fatiga es inaguantable, sentimos nuestro cuerpo como si hubiésemos escalado el Himalaya.Al respecto, las investigaciones demuestran que la fatiga mental conduce al cansancio físico; en otras palabras, cuando estamos agotados mentalmente, es más probable que nuestro rendimiento físico sufra un deterioro importante.

Esto fue ratificado por Samuele M. Marcora junto a un grupo de investigadores de la Universidad de Bangor, en Gales, quienes, tras un estudio, concluyeron que el cansancio mental reduce nuestra resistencia física.

Durante el estudio en cuestión, le solicitaron a los participantes que, luego de pasar 90 minutos haciendo ejercicios exigentes a nivel mental o viendo un documental aburrido, montaran una bicicleta estacionaria hasta el cansancio.

De esta forma, se observó que los participantes que se involucraron en tareas cognitivas exigentes no pudieron pedalear tanto tiempo como aquellos que vieron el documental. En la misma línea, este grupo de personas informó que habían invertido más esfuerzos al pedalear luego de las tareas mentales.

Así, los investigadores llegaron a la conclusión de que el cansancio mental disminuye la resistencia física porque nos hace más conscientes del esfuerzo que invertimos en esto.

Por su parte, se ha observado que cuando nos involucramos en una actividad mentalmente agotadora, nuestros cerebros incrementan el consumo de glucosa, el combustible primordial del sistema nervioso.

A medida que se consume la glucosa, aumentan los niveles de adenosina, lo que bloquea la liberación de dopamina, un neurotransmisor relacionado a las sensaciones de placer.

De esta manera, teniendo bajos niveles de dopamina, aumentan las sensaciones de malestar y disminuye la motivación para lograr los objetivos propuestos.Esto es porque a nivel cerebral se envían señales que nos invitan a detenernos inmediatamente y descansar para recargar energías.

En síntesis, a medida que resolvemos los problemas que se nos presentan, vamos metabolizando nuestras reservas de glucosa, por lo que aumentan los niveles de la adenosina, que bloquea la dopamina, y así, de esta forma, empezamos a percibir que las tareas son cada vez más difíciles y menos importantes.

Sin embargo, no tenemos por qué sucumbir ante esto, la solución la podemos encontrar en casi todas las cocinas del mundo: cafeína.

En particular, la cafeína es similar a la estructura de la adenosina, por lo que se une a sus receptores en la membrana celular, bloqueando su acción. Por tanto, reduce el esfuerzo percibido y mejora nuestra resistencia física, además de ayudarnos a estar alerta y de buen humor.

Así que, la próxima vez que sienta ganas de renunciar a sus objetivos o crea percibir el olor de su cerebro quemándose luego de tanto trabajo, no se rinda tan fácilmente, tómese un descanso y dele energía a su organismo: coma algún bocadillo y tómese un delicioso café.

En conclusión, es importante aprender a diferenciar cuándo es necesario un descanso para evitar renunciar sin tomar en cuenta lo que pudiese pasar; además debemos hacerle caso a las señales de nuestro organismo, si nos está diciendo que necesita descansar es porque se está quedando sin energías para funcionar.


tekcrispy / vm.

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