Hablar de Macri para no hablar de Rovira

Categorías: Opinión.

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Columna de opinión de Walter Anestiades.

T.S.Eliot, uno de los grandes poetas de la lengua inglesa en el siglo XX, sostenía que “el ser humano no puede soportar demasiada realidad”. Pues bien, en Misiones se ha entronizado el universo de políticos, periodistas, escritores y artistas que nos cuidan de la realidad que vive la provincia. Un nuevo modo de hacerlo consiste en ocupar el tiempo hablando de política nacional. Para no tener que hablar de la provincial…

Basta con prestar atención a los mass-media o a lo que sucede en las redes sociales, para verificar un fenómeno comunicacional que en Misiones arrancó hace unos tres años: escribir y postear exclusivamente sobre cuestiones ligadas al gobierno nacional del

Frente “Cambiemos” y al presidente Mauricio Macri. ¿Genuina preocupación por la catastrófica política nacional y su indudable impacto negativo en la provincia? No, nada que ver. Se trata del nuevo modo que encontraron los que tranzaron con la renovación, los cínicos kirchneristas, y los timoratos, para no comentar nada de la miserable gestión de la renovación, presta a cumplir nada menos que tres lustros en el poder. Se trata de acentuar en Macri para exceptuar a Rovira, Passalacqua, Oscar Thomas, o a alguno de los capangas de los municipios. Es que los muchachos de acá son los que manejan la pauta publicitaria y los que acomodan a los parientes y amigos de la caterva que vive del estado.

La preocupación por las decisiones políticas que se toman a mil kilómetros y desde hace casi tres años, contrasta con la despreocupación por las que se toman acá mismo, en la tierra colorada, desde hace casi quince.

Hace unos días, en Buenos Aires, Martín Sereno protagonizó un sketch. Fue presentado en la pantalla del canal C5N, en el marco de una protesta de tareferos que bien hizo en acompañar, como “un trabajador yerbatero” (?), angustiado porque “no se puede vivir con 2.300 pesos por mes”(?).Un colega porteño me preguntó por esa suerte de tarefero fashion que había visto en la tele y le comenté que, en realidad, se trataba de un diputado provincial que cobra una dieta mensual de más de cien mil pesos. Entre Sereno, pasando por lo que no es, y los del canal, cuyos dueños están presos por evadir el dinero que le falta a los pobres que dicen defender y que no se tomaron el mínimo laburo de averiguar a quién le ponían el micrófono, hicieron algo digno de la pluma de Jim Abrahams y los hermanos David y Jerry Zucker (autores de “Y, ¿dónde está el piloto?” y “La pistola desnuda”). En el paso de comedia Sereno sufrió algunos olvidos. Al explicar la malaria que atraviesan los tareferos en la época interzafra, se olvidó de mencionar a Hugo Passalacqua, el gobernador de la tierra donde viven los que allí protestaban. Y a José Luis Garay, el ministro del agro. Es más. Sereno se olvida todos los jueves de hablarle de lo que sufren los tareferos a Carlos Rovira, el responsable original de la pobreza y las injusticias que sufren miles de misioneros, aún teniéndolo cara a cara y a unos metros de distancia de su banca. Es que según la planificada omisión que se advierte en varios discursos que se escuchan por ahí- incluso del propio sector productivo-en los problemas que afectan a tareferos y a productores, las autoridades de la provincia yerbatera por excelencia no tienen nada que ver (?).

El poco periodismo que queda en Misiones debe refutar las mentiras del aparato de propaganda renovador, casi en soledad. Con poquitísimas excepciones, resulta que los dirigentes del PRO, muchos del radicalismo, casi todos los del peronismo, y los de los espacios provinciales, viven del mutismo total. Algunos osados militan por Facebook (algo que le debe quitar el sueño a Rovira).
En Oberá, por ejemplo, el grueso del periodismo viene demostrando que su estrategia de estupidización de las audiencias no se fue con Rindfleisch. Ahora cuentan un cuentito en el que todo lo malo que ocurre en Misiones es por culpa del gobierno nacional y todo lo bueno es gracias al proyecto misionerista en marcha. Nunca fueron buenos en lo suyo, pero siempre fueron obvios.

Párrafo aparte para Misiones Cuatro. Medio criticado por devenidos antipuertistas a los que conocimos trabajando para Ramón Puerta. Habría que lavarse las manos con Espadol antes de teclear para criticar al único canal de la televisión misionera que no forma parte del coro de alcahuetes de Rovira y sus boys. ¿Por qué no van y critican a los del Canal 12?

En Misiones casi no queda nadie que, desde la política, hable como se debe de esa realidad plagada de pobreza, de marginalidad, de droga, de sueldos miserables, de falta de agua, de falta de energía eléctrica, de venta de bebés, con precios laudados que no se pagan, con una justicia garante de la impunidad, y con patoteros de estado. Y con responsables que son bien misioneros.

Por estas latitudes es sumamente difícil encontrar a quiénes mantengan el debido tono crítico para con el gobierno nacional, el provincial y el comunal. Con todos.

Hay dos clases de personas que se hacen los distraídos ante tanta injusticia generada desde aquí mismo. Están, por supuesto, los que tranzaron con Rovira. Y están los timoratos que no quieren quedar mal con los que tienen las llaves de las puertas de las grandes oficinas.

En mi barrio, a esa clase de gente no les decimos timoratos. Les decimos cagones.

Walter Anestiades

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