Opinión

Rebeldes con causa

Por Walter Anestiades

Rebeldes con causa

En la ciudad de Oberá el paro docente que se extendió durante toda la semana fue el de mayor acatamiento en los últimos tres lustros. Poner a Oberá de ejemplo no es azaroso. Se trata de la sede del cuartel general de Adomis, la agrupación que bajo el liderazgo de Stella Maris Leverberg copó el gremio UDPM y lo puso a cogobernar con Carlos Rovira.

Hace mucho tiempo que los salarios de los maestros misioneros están pauperizados. Los de casi todos los trabajadores de la provincia, claro, pero cada sector deberá hacerse cargo de su patético conformismo y de lo que hará o no hará para salir de él. Y los incrementos que el estado renovador otorga siguen siendo miserables por más que el aparato de propaganda incite a los trabajadores a mantener jubiloso el ánimo.

No es casual que la rebeldía aflore ahora en cantidad como nunca antes. La desaparición de “Marilú” Leverberg es el mayor golpe político que Rovira recibió desde que en 2006 el padre Piña y compañía le arruinaron la reelección eterna en el ejecutivo, pese a que se las ingenió  para conseguirla en el legislativo.

Leverberg, astuta y carismática, supo tejer una urdimbre vigorosa en donde los “del palo” recibieron todo y los otros nada. Así el gremio mayoritario de la docencia misionera adjudicó cargos y más cargos a mediocres y chatos que, a conciencia de que sin el acomodo político no darían la talla, hicieron de la adoración a su persona un verdadero culto.

Este grupo, con docentes militando día y noche para los candidatos renovadores, se convirtió en una pieza electoral indispensable para garantizar triunfos. Lo saben muy bien alcaldes como el de Oberá, Carlos Fernández, y muchos otros. Pero el pasado viernes 3 de enero, cuando caía la tarde, el esquema se rompió.

Por debajo de esa estructura de poder existía mucha docencia postergada, disconforme, maltratada y sometida por el miedo. Por eso las circunstancias del verano 2020, combinadas, les permiten un desahogo inédito. Protestan como siempre, pero molestan como nunca.

Al oficialismo no le quedó otra que dejar de ningunearlos y convocarlos a un diálogo para este miércoles 18. Veremos que sucede. Veremos si surgen líderes sindicales con las convicciones bien firmes, los cojones necesarios y una astuta estrategia comunicacional que los proteja de comerse operaciones políticas. Y veremos si son capaces de lograr mejoras que se verifiquen en el bolsillo de todos. Sacar a los sindicatos del lado del mostrador en el que atiende la patronal, para devolverlos a su función de defensa de los derechos de los trabajadores, no va a ser ninguna cosa fácil.

Por eso, y en virtud de la demostrada capacidad de los hacedores del feudo misionero para domesticar rebeldes, conviene ser cauto y esperar a ver si el esperado traspaso masivo de vasallaje a ciudadanía en la docencia se agota en expresiones de deseo o se verifica en hechos concretos.

Mientras el mundo se enfrenta a una nueva pandemia, mientras el país depende de un “asombrado” Ginés y Misiones de Oscar “seis casos de dengue” Alarcón, los docentes misioneros tienen una chance sustantiva de lograr que los ciudadanos que defienden sus derechos tengan mejores resultados que derrotas dignas.

En “La Sociedad de los Poetas Muertos”, el profesor Keating aconseja a sus alumnos: “carpe diem”. Que en latín quiere decir “aprovecha el día”.

Vamos. Que los días perdidos ya son demasiados.

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