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Sacerdote denunciado por tirar cohetes

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Un vecino de la iglesia de Dos de Mayo recurrió a la Policía porque las bombas de estruendo le provocan pánico a su hija que tiene Síndrome de Down. El religioso se negó a cesar las explosiones.

Sacerdote denunciado por tirar cohetes

Un vecino de la iglesia de Dos de Mayo recurrió a la Policía porque las bombas de estruendo le provocan pánico a su hija que tiene Síndrome de Down. El religioso se negó a cesar las explosiones.Ramón Omar Álvez vive a pocos metros de la Iglesia Católica de la localidad de Dos de Mayo y es papá de una niña con discapacidad. La chica tiene Síndrome de Down y una cardiopatía congénita. Ante este cuadro, debe llevar una vida tranquila y sin sobresaltos que puedan provocar problemas a su salud.

Un par de años atrás, Álvez podía garantizarle ese estilo de vida saludable a su hija. Sin embargo todo cambió desde que el cura Manuel Silva Adavez llegó a la parroquia del pueblo.

Ocurre que el religioso tiene la costumbre de celebrar novenas católicas tirando cohetes por la mañana y la tarde. Los estruendos le provocan pánico a su vecina con discapacidad, como así también a sus queridas mascotas, causando un contexto desfavorable para la salud física y psicológica de la niña.

Esta situación fue expuesta por Álvez ante el sacerdote, pidiendo que cesen las explosiones, pero solo recibió la negativa del cura a deponer su actitud. Por este motivo decidió recurrir a la Policía, donde realizó una denuncia relatando el caso.“Soy católico, hace 9 años vivo en este lugar y nunca tuve problemas con ningún vecino, desde que llegó el nuevo cura párroco se implementó la utilización de bombas de estruendo dos veces al día durante la novena de cada año, mi hija vive con miedo y se orina cada vez que escucha las explosiones, le cuesta dormir y tiene serios problemas en la escuela”, relató Álvez al portal San Vicente Informa.

Ante la denuncia, ahora será el Juez de Paz el encargado de mediar entre las partes para llegar a algún tipo de solución.

“El año pasado, los vecinos hicimos un petitorio y juntamos firmas para que pare con estas prácticas pero (el cura) simplemente manifestó que las bombas son algo innegociable y que seguirán. Cuando intenté hablar con él me dijo que ya había hablado con la policía así que va a seguir así, por lo que decidí ir por otras vías para hacer valer mi derecho y el de mi hija”, agregó con preocupación.

vb

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