Política

El triunfo electoral; bálsamo purificador y liberador

Las propiedades curativas de una victoria electoral son realmente sanadoras en Argentina y en Misiones. Purifica el alma y libera de toda culpa y carga a quiénes lo reciben. Mayoritariamente, la sociedad y la Justicia, los perdonan.

El triunfo electoral; bálsamo purificador y liberador
Foto vía @CFKArgentina

En Argentina, quién gana una elección automáticamente se transforma casi en un ser superior, más allá del bien y el mal. Fuera del alcance de las leyes, la moral y la decencia qué aplican para el resto de los ciudadanos.

En la presentación del libro «Sinceramente» de Cristina Fernández de Kirchner en Misiones, se vivió ese milagro. Se hizo carne la sanación, reaparecieron todos, reencarnados en seres puros e ilustres.

Desde la propia ex presidenta, protagonista principal de la novela, hasta los más olvidados y oxidados dirigentes del oficialismo misionero.

Todos, sin excepción, extasiados y embriagados por esta bendición. Una especie de agua bendita, incluso mejor que una confesión en la Iglesia.

Ésta es la sensación. Ésta es la lógica social, cultural y política en el país y en la provincia. Por eso, aquellos personajes qué estaban ocultos y escondidos de la mirada pública, hasta se animaron a salir del ostracismo, con aires de héroes.

Todo se tiñe de grandeza y toma color celestial. No importa nada más, no importa lo que se hizo o lo que se dejó de hacer. Todo se perdona y convenientemente se olvida.

Los ideales políticos lamentablemente dependen del triunfo, sí la mayoría vota a alguien, inmediatamente queda libre de culpa y cargo. Si es honrado, pero pierde no sirve. Solo el vencedor cuenta, no importa su prontuario.

Pero los efectos de la victoria no se agotan solamente allí. No es solo que el colectivo social, mágicamente acepta y milita esta idea; sino que además, por extensión, aquellos que fueron perdonados y santificados por la victoria se esmeran y anticipan que lo van a cristalizar en la realidad cotidiana.

El propio Alberto Fernández dijo en reiteradas oportunidades en la campaña electoral que los jueces (que investigan hechos de corrupción del gobierno K) van a tener que explicar sus fallos. Abierta y pública amenaza.

Es decir, Fernández empezó a opinar como Fernández, quien durante su gobierno intentó modificar la forma de elección de jueces y que atacó en reiteradas oportunidades al Poder Judicial y hasta los encolumnó en un supuesto «partido Judicial» por investigar delitos de corrupción.

Es decir, ya está decretado que tras la victoria se ocuparán de desarticular, hasta el fondo, lo poco que queda del sistema institucional.

“El 10 de diciembre salen todos”, dijo el fin de semana la diputada de Cambiemos Graciela Ocaña. Así de cruda es la verdad. Ocaña advirtió que si el Frente de Todos se impone en las próximas elecciones presidenciales, «el 10 de diciembre salen todos» los ex funcionarios kirchneristas presos por distintas causas de corrupción, al alertar que la oposición está «buscando todas las chicanas judiciales para poder tirar abajo esas causas». Y se podría agregar, que los jueces no ofrecerían mucha resistencia.

Todo indica que también en Misiones, a partir del próximo 11 de diciembre el balsamo celestial caerá sobre el establishment del poder local.

Quizás hasta volvamos a ver a Oscar Thomas, ya curado y sin problemas psicológicos, caminando por la hermosa Costanera de Posadas. El arquitecto tan sufrido, volverá a disfrutar de las delicias del poder en alguna de las tantas propiedades que pudo adquirir durante el esplendor de sus triunfos.

Pero Thomas es solo el botón de muestra. Sólo en la derrota, se lo juzgó, ahora en la victoria se lo liberará y adulará nuevamente, como a tantos otros. Triste lógica argentina y misionerista.

XP

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