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Posadas con altos índices en el mapa del acoso callejero

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Según las estadísticas mundiales, el 98% de las mujeres sufrió acoso callejero alguna vez en su vida. Evidentemente estas cifras no están muy alejadas de la realidad en la ciudad de Posadas.

Posadas con altos índices en el mapa del acoso callejero

Según las estadísticas mundiales, el 98% de las mujeres sufrió acoso callejero alguna vez en su vida. Evidentemente estas cifras no están muy alejadas de la realidad en la ciudad de Posadas.Se considera “acoso callejero” a los gestos, las acciones o las palabras que invadan el espacio personal de otra persona sin su consentimiento.

En la capital provincial no hay datos estadísticos aún de estos casos porque la mayoría de los hechos no se denuncian, ya que es una problemática “naturalizada” y no siempre se contempla como un hecho de violencia.

Sin embargo, a medida que se avanza con las distintas campañas de concientización y protección de la mujer, la problemática debería ir considerándose de otra manera por las misioneras.

El dato preocupante es que la ciudad ya figura en el mapa elaborado por las “Mujeres de la Matria Latinoamericana” (MUMALA) que puso a disposición de todas las mujeres una aplicación para celulares, donde pueden denunciar acosos callejeros.

Se llama MUMALAPP y ya está disponible en el sistema Android de celulares y apenas al mes de su lanzamiento ya registró más de una docena de denuncias en la ciudad.

De acuerdo a este mapa, las zonas críticas para el acoso en Posadas son; las paradas de colectivos; los alrededores del hospital Madariaga; los alrededores de escuelas secundarias del centro y las instituciones universitarias y/o terciarias.

También se denunciaron casos en los alrededores del Cementerio La Piedad; y a lo largo de la avenida Uruguay; la avenida Corrientes y la avenida Mitre.

También hubo un gran avance en la tarea de proteger a las mujeres posadeñas a través del programa “Comercio Amigo-Lugar Seguro” que ya cuenta con más de 100 comercios adheridos que se convirtieron en refugios para las víctimas en la vía pública.

Hasta el momento, el protocolo de asistencia se activó formalmente solo en dos oportunidades, pero se registraron más casos, simplemente no llegaron a ser denunciados.

“Se naturaliza el acoso y no se identifica como un problema”, señaló a M4 la directora de Equidad de Género de la municipalidad, Ángela Ferreyra, y agregó que Posadas tiene altos índices de acoso callejero.

Según la funcionaria en la ciudad se registran incluso casos de masturbación en la vía pública frente a las víctimas. “El acoso es un conjunto de acciones, palabras y gestos que no cuentan con el consentimiento del otro y que son impuestos por un extraño en el espacio público”, explicó.

Paremos el acoso callejero

Resultados de la encuesta sobre acoso callejero realizado por MUMALA en el 2016.

La totalidad de las mujeres encuestadas, el 100% de los casos, señala que ha atravesado alguna situación de acoso en la vía pública, durante su vida.

El 70% de las encuestadas debe lidiar con comentarios sobre su apariencia física, un 84% recibe bocinazos y/o silbidos.

El 51% de las encuestadas reciben comentarios sexistas y un 59% debió soportar gestos vulgares.

El 50% estuvo expuesta a comentarios sexuales explícitos. El 45% de las mujeres encuestadas afirman que son insultadas o soportan de insultos habitualmente.

El 47% de las mujeres afirma haber sido seguida por un hombre en alguna ocasión, y el 37% de las mujeres encuestadas estuvo expuesta a un hombre que se desnudaba o mostraba sus partes privadas frente a ellas.

El 32% de las mujeres encuestadas afirman que en algún momento de su vida, un hombre obstruyo su paso intencionalmente en algún espacio de la vía pública.

El 29% de las mujeres han sido tocadas o agarradas con intenciones sexuales en la vía pública y el 27% de las mujeres encuestadas ha tenido que soportar que un hombre se masturbe frente a ellas en la vía pública.

El 13% de las mujeres encuestadas afirma haber sido atacada físicamente por un hombre en la vía pública, al menos una vez, durante su vida.

Cuando se preguntó sobre la edad en la que han comenzado a padecer alguna de estas situaciones, la totalidad de las encuestadas menciona edades que van desde los 9 a los 22 años, como el momento en que comenzaron a sufrir este tipo de violencia.El dato anterior da cuenta de que estas situaciones de violencia callejera son vividas por todas nosotras en momentos en los que se constituye nuestra subjetividad, edades en las cuales el daño de atravesar estas experiencias es determinante. Generando entre otras cosas la naturalización y aceptación de este tipo de prácticas.

“El hecho de que el 100% de las mujeres encuestadas haya reconocido haber sufrido alguna de las formas del acoso sexual callejero, nos habla de lo extendido de este problema, el que conlleva a que las mujeres no podamos transitar de manera libre y despreocupada el espacio público”.

Una vez más la ausencia del Estado es determinante al negar el acoso callejero como un problema de seguridad ciudadana que atenta contra la libertad y la autonomía de las mujeres.

Por otra parte, se les ha preguntado sobre qué prácticas modifican de su vida para intentar evitar estas situaciones de acoso: Ante esta pregunta todas las mujeres, el 100% de los casos, refieren haber llevado adelante diferentes estrategias para sentirse más seguras en la vía pública:

El 87% manifestó evitar pasar por lugares oscuros o con poca gente. Mientras que el 74% adquirió el hábito de cruzar de vereda para evitar situaciones de acoso.

El 67% de las mujeres encuestadas toma rutas alternativas para sentirse seguras cuando planea salir de su casa.

Mientras que el 66% se asesora previamente del lugar al que va a concurrir para evitar situaciones de violencia callejera.

El 63% de las mujeres refiere salir acompañadas por un hombre, un grupo de personas o una mujer para sentirse más seguras al momento de transitar determinados espacios en la vía pública.

El 51% de las encuestas manifestó utilizar ropa que no llame la atención para evitar ser víctimas de acoso callejero.

El 12% de las mujeres tuvo que cambiar de barrio o mudarse ante situaciones de acoso callejero. Mientras que un 8% cambió de trabajo y un 3% de lugar de estudio o clase.

“Los distintos tipos de acoso callejero hacen que las mujeres cambiemos rutinas y pensemos alternativas para movernos en el espacio público con el fin de preservar nuestra seguridad e integridad sexual, lo que nos lleva a naturalizar conductas que limitan nuestra autonomía y libertad”.

El temor o inseguridad que sentimos las mujeres en el espacio público es muy diferente al que experimentan los hombres. Mientras que los hombres temen por su integridad física, las mujeres además tememos por nuestra integridad sexual.

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