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Woody Allen ya no tiene quien lo quiera publicar

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El manuscrito, que no hace tanto habría estado en el centro de una puja de ofertas, hoy no sólo no interesa a nadie sino que se lo considera “tóxico”, según uno de los ejecutivos editoriales a quienes se les ofertó. En los EE.UU. algunos consideran que este episodio confirma que su carrera “está acabada”.

Woody Allen ya no tiene quien lo quiera publicar

El manuscrito, que no hace tanto habría estado en el centro de una puja de ofertas, hoy no sólo no interesa a nadie sino que se lo considera “tóxico”, según uno de los ejecutivos editoriales a quienes se les ofertó. En los EE.UU. algunos consideran que este episodio confirma que su carrera “está acabada”.

Nueva York – En un reportaje pocos días atrás, a Anjelica Huston se le preguntó si, a diferencia de muchos otros actores, ella volvería a trabajar para Woody Allen. “Lo volvería a hacer ya mismo” respondió, sin dudarlo, la intérprete de la considerada obra maestra de Allen, “Crímenes y pecados” (“Crimes and misdemeanors”, 1989). Huston volvió a aparecer en otra de sus películas, “Misterioso asesinato en Manhattan” (“Manhattan Murder Mistery”, 1991). Sin embargo, el nombre del director caído en desgracia por el #MeToo, pese a que la Justicia jamás pudo probar nada en su contra, sigue acumulando pesares después de que Amazon cajoneara sin fecha el estreno de “A Rainy Day in New York” y que cancelara un contrato por otras películas (razón por la cual Allen querelló judicialmente a la empresa de Jeff Bezos por 68 millones de dólares).

Ahora se suma un nuevo frente: según reveló ayer The New York Times, Woody Allen tiene completas sus “Memorias”, pero ninguna editorial quiere hacerse cargo de publicarlas porque lo consideran “tóxico”. Según el matutino, cuatro casas editoriales majors rechazaron ese manuscrito por el cual, hasta no hace mucho, habrían competido ferozmente en una millonaria guerra de ofertas. Sin embargo, a raíz de las frecuentes y renovadas acusaciones de que el cineasta habría abusado, tres décadas atrás, de su hija Dylan Farrow, ese atractivo editorial parece haberse esfumado del todo.

Según lo que publicó el diario, varios ejecutivos top del mundo editorial norteamericano dijeron que un agente literario que representaba a Woody Allen se les acercó a fines del año pasado para hacerles esa oferta, que ninguno aceptó por temor a quedar en el centro de ataques por trabajar con una figura pública caída en el descrédito por abusador o, al menos, por la presunción de haberlo sido. Y la mera sospecha, en estos tiempos que se viven, es tan destructiva como la prueba.

Algunos de esos ejecutivos editoriales, inclusive, se negaron a leer el manuscrito, y lo rechazaron de plano, y otros emplearon explícitamente la expresión “tóxico” para referirse al peligro de trabajar con Woody Allen.

A diferencia de otros allegados cercanos al director de “Manhattan”, como su propia hermana y productora Letty Aronson, quien dijo que ignoraba que él hubiera escrito sus Memorias, Daphne Merkin, una escritora amiga suya, fue contactada por The New York Times, y declaró que a ella sí él le reveló hace un tiempo que estaba escribiendo sus Memorias, aunque no había leído el manuscrito ni sabía qué partes de su vida cubría, y si se ocupaba de las acusaciones que sufrió y su posterior caída en desgracia.

En los Estados Unidos todos están convencidos de que si hay algún futuro para Woody Allen (hoy de 83 años), éste será sólo en Europa. Sin que se conocieran mayores precisiones, se dijo que productores españoles (Mediapro) e ingleses rodarían una próxima película suya en San Sebastián, aunque nada más que eso trascendió. Ni elenco, ni fechas, ni libro.

Tim Gray, vicepresidente de “Variety”, le dijo a The New York Times que no veía “ningún trabajo en su futuro. Sin embargo, es probable que la historia sea más amable con Woody Allen que estos tiempos. Hollywood ama las historias de recuperaciones. Ingrid Bergman, Charlie Chaplin y Elizabeth fueron denunciados por asuntos privados en el Congreso, pero más tarde el público volvió a recibirlos con los brazos abiertos”.

La industria editorial fue generosa con Woody Allen desde sus primeros años, cuando era columinista de “The New Yorker”: sus textos satíricos se transformaron más tarde en libros traducidos a múltiples idiomas. En español, publicados por Tusquets, tuvieron títulos como “Sin plumas”, “Cómo acabar de una vez por todas con la cultura” y “Perfiles”; sin embargo, su éxito fue, como en muchos otros casos con sus películas, más amplio en Europa y América latina que en su propia patria. El mismo “The New York Times”, a través de su crítica estrella Janet Maslin, dijo sobre uno de sus últimos libros que Woody Allen se empeñaba en mantenerse fiel a un humor y una concepción de la vida que ya no existían más en el mundo contemporáneo.

Si bien Allen ha sido objeto de varias biografías, como la de Eric Lax, nunca hasta ahora había salido de su pluma una autobiografía. En estos tiempos, los artistas que enfrenten acusaciones de abuso caen automáticamente en el infierno del descrédito y la marginación, aun después de muertos, como Michael Jackson. Después de la emisión del documental por HBO “Farewell to Neverland” hubo numerosas estaciones de radio que ya no lo programan, estatuas que fueron retiradas, etc.

Dylan Farrow, hija adoptiva de Woody Allen y Mia Farrow, acusó a su padre adoptivo de haberla tocado inapropiadamente cuando tenía 7 años. Aunque ni los investigadores ni la Justicia hallaron pruebas para condenarlo, su imagen pública cayó en desgracia: primero en los años 90, aunque la demonización se hizo inapelable después del #MeToo, cuando todo indica que ya no podrá seguir trabajando ni publicando en su país. Además de Amazon, que no estrenó su película, también se levantó la adaptación teatral de su film “Disparos sobre Broadway” (“Bullets Over Broadway”), y numerosos actores que trabajaron con él declararon que ya no lo harían más, como Greta Gerwig, Ellen Page, Evan Rachel Wood, Michael Caine y Colin Firth. Timothée Chalamet, protagonista del no estrenado film “A Rainy Day in New York”, dijo que donaría su parte si el film se estrenara.


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