Opinión

El tamaño de mi esperanza

Por Walter Anestiades

El tamaño de mi esperanza

Tomo prestado el título del ensayo escrito por Jorge Luis Borges en la década del veinte para graficar el grosor de mis expectativas de que en Oberá haya un cambio profundo y no más gatopardismo.

Hay quiénes hacen política todos los días. Y hay quiénes aparecen poco antes de las elecciones para luego desaparecer con ellas. Nos gustan más los primeros. Que en Oberá son bien pocos.

Adelina González es de las últimas dirigentes peronistas que quedan en la ciudad. No tiene que ver con “Cambiemos”, nunca fue kirchnerista y lejos está de recorrer el camino que muchos de sus compañeros de militancia recorrieron. Ese camino que los llevó a postrarse ante Carlos Rovira. Adelina sigue siendo una suerte de concejal sin banca. Vecinos de los barrios más marginados de Oberá acuden a ella para intentar conseguir la asistencia que el estado comunal -siempre más presente en la propaganda que en la realidad-no les da.

Mariana “Tiny” Jaquet sigue cumpliendo años, de modo que, aún jovencita, ya excedió el espacio de la juventud radical que la vio nacer. “Tiny” es educada, preparada y audaz. Ojalá el radicalismo obereño, al que no le sobran ni dirigentes ni militantes con esas tres condiciones, se decida a impulsarla en vez de intentar frenarla.

Ramón Escobar fue a fondo en una provincia en la que nadie va a fondo porque en el fondo se encuentra Carlos Rovira. Denunció a Rindfleisch en la justicia y Misiones Cuatro dio cuenta en el invierno pasado de un video en el que, de un modo inédito en la política misionera, Escobar demuestra, de un modo irrefutable, el desvío de fondos del estado hacia cualquier lado pero menos adonde debieron ir.

El terceto ya se ha presentado a elecciones y han tenido menos suerte de la merecida. Así le va a Oberá,  que el año que viene cumplirá una década en “emergencia hídrica” y acaba de devolverle la CELO a la Renovación, el mismo espacio que la fundió.

En lo nacional 2019 nos encontrará atrapados entre lo peor del pasado y lo peor del presente. Y va a costar mucho que la provincia de Misiones deje de ser un feudo aunque haya un par de municipios en los que la renovación puede perder bien feo. En Oberá se verá si la ley de lemas catapulta al alcalde Fernández a la reelección o si la burguesía local apuesta por Roberto Rocholl. En cualquiera de los dos escenarios Ewaldo Rindfleisch seguirá durmiendo tranquilo.

¿Cómo se van a insertar en ese panorama Escobar, Tiny y Adelina? Lo ignoramos.

¿Parece poco? Bueno. Ese es el tamaño de mi esperanza…

Por Walter Anestiades

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