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Violencia en el fútbol: el estado misionero en offside

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La violencia en el fútbol, lamentablemente, casi siempre está. Los jugadores, los clubes y las autoridades lo saben. Pero recién reaccionan cuando trasciende, cuando la sociedad la puede observar.

Violencia en el fútbol: el estado misionero en offside

La violencia en el fútbol, lamentablemente, casi siempre está. Los jugadores, los clubes y las autoridades lo saben. Pero recién reaccionan cuando trasciende, cuando la sociedad la puede observar.

Como en todo, recién ahí, aparecen algunas respuestas y algunas  decisiones. Reacciones casi espasmódicas, como para calmar los ánimos y que todo pueda continuar como estaba.

El enfrentamiento entre hinchas de Guaraní Antonio franco y de Huracán este último fin de semana es el caso. La sociedad pudo ver lo ocurrido  porque aparecieron videos que se viralizaron en las redes sociales, pero no fue el único episodio, incluso en esta misma temporada de futbol de la Liga Posadeña.

Sin ir más lejos, el pasado 26 de mayo durante el partido entre Guaraní (1) y Ágil (1) en la misma cancha de Villa Sarita se tuvo que suspender por una supuesta agresión con un objeto al arquero de Ágil, Brian Markovich. El árbitro del encuentro decidió no reiniciar el segundo tiempo por dicha agresión.

También el 3 junio, el partido entre Ágil (0) y La Picada (1) en la cancha de Ágil, fue suspendido por “invasión” del terreno de juego de los hinchas locales tras el gol de La Picada de penal.

Para colmo, tras los incidentes se adujo que existió un “gesto obsceno” del jugador en el festejo del gol. Increíble pero real. Estos antecedentes son apenas los más recientes, pero abundan en el futbol local.

En promedio cada club que participa en la Liga Posadeña de Futbol debe pagar unos 5 mil pesos por la “seguridad” de cada partido que dispute de local. El pago se hace por anticipado a la Liga que es la responsable de coordinar y contratar a la Policía de Misiones para el operativo.

Es decir, por más que lo clubes paguen, los responsables de la seguridad son las autoridades de la Liga y de la Policía. Sin embargo, por lo general se destinan apenas cinco efectivos para cada encuentro y no más de diez cuando se trate de un partido de “riesgo”, como el del domingo.

Además, es de conocimiento público que ni la Liga, ni la Policía quieren hacerse cargo de la seguridad fuera del estadio y el canon pagado por los clubes apenas incluye la guardia dentro de la cancha.

Así, las afueras de las canchas, los vecinos, los vehículos y las calles quedan a disposición de quienes quieran generar este tipo de conflictos, ya que no se cuenta con suficiente cantidad de efectivos para contener a todos.

A todo esto, tampoco el ministerio de Deportes de la provincia o cualquier otro organismo del Estado aparece para brindar contención y asistencia a los hinchas que realmente quieren disfrutar del deporte.

El Estado misionero está ausente. El deporte es importante, solo para los discursos, ya que en la realidad no hay medidas ni recursos destinados a generar el clima de seguridad que necesita la gente para volver a las canchas y reactivar al futbol local.

Muy lejos del gobierno nacional, que por ejemplo, si toma la decisión de ser quien establece y garantiza la seguridad en los eventos deportivos, para el caso, el futbol.

El gobierno de Cambiemos aplica sus normas para brindar seguridad en los estadios de fútbol y maneja, entre otras cosas, el derecho de admisión.

Por ejemplo, se creó el reglamento de prevención contra la violencia en espectáculos futbolísticos y establece las condiciones a partir de las cuales podrá restringir el acceso a los estadios.

Con esta nueva medida, el Estado pasó a hacerse cargo de los operativos policiales y aplica el derecho de admisión para el ingreso a los estadios, algo que anteriormente se ocupaban los clubes.

Los puntos más salientes del reglamento nacional

Es potestad del Estado, a través de la Dirección Nacional de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, a cargo de Guillermo Madero elaborar lista de prohibición a las canchas de las personas que:

-Esté condenada, procesada o con auto de elevación a juicio, o que se encuentre sujeta a suspensión de juicio a prueba, respecto de delitos que hayan sido cometidos en el marco de la Ley N° 23.184 (contra la Violencia en Espectáculos Deportivos) o por cualquier otro delito cometido en el exterior, con motivo u ocasión de un espectáculo futbolístico.

-Condenada por delitos dolosos con pena de reclusión o prisión de más de tres años.

-Sancionada por contravención en el marco de espectáculos futbolísticos, sea partidos, entrenamientos o concentraciones, antes, durante y después.

-Que haya demostrado conductas violentas contra personas o cosas en el marco de los espectáculos futbolísticos.

-Haber ingresado a lugares no permitidos y/o dificulten el normal desarrollo del partido.

-Que cometa actos o conductas impropias que incitan a violencia, a saber:

-La participación activa en altercados, riñas, peleas o desórdenes públicos.

-La exhibición en los estadios de banderas, símbolos, emblemas o leyendas que, por su contenido o por las circunstancias en las que se exhiban o utilicen de alguna forma, inciten, fomenten o ayuden a la realización de comportamientos violentos, o constituyan un acto de manifiesto desprecio a las personas participantes en el espectáculo futbolístico.

-La entonación de cánticos que inciten a la violencia o la xenofobia.

-La irrupción no autorizada en los terrenos de juego.

El Reglamento también estipula las inconductas abarcativas a protagonistas (futbolistas, técnicos, auxiliares, dirigentes, empleados de clubes):

-Emisión de declaraciones y/o la transmisión de información, en ocasión de la próxima celebración del espectáculo futbolístico, por parte de algún protagonista, contribuyendo de ese modo a un clima hostil, antideportivo o que promueva el enfrentamiento físico.

– La facilitación de medios técnicos, económicos, materiales, informáticos o tecnológicos que den soporte a la actuación de las personas o grupos que promuevan la violencia o que inciten, fomenten o ayuden a los comportamientos violentos.

-Actos racistas, xenófobos o intolerantes en el deporte.

Obligaciones de los organizadores (dirigentes de clubes y AFA):

-Facilitar información a los organismos de seguridad sobre los grupos de simpatizantes, también sobre las contrataciones de micros y agencias de viaje.

-Abstenerse de subvencionar, facilitar entradas y medios de transporte a quienes están impedidos de ingresar a los estadios.

-También tendrán que informar sobre el sistema utilizado de venta de entradas, y que estas sean solicitando el número de documento de identidad del comprador.

Por otra parte, será el Estado, a través de la Dirección Nacional de Seguridad en Espectáculos Deportivos el que fijará el “aforo”, es decir la capacidad de cada estadio, que se hará en forma anual.

-Los dirigentes de los clubes (organizadores) no podrán vender más cantidad de entradas que el aforo informado por las autoridades de Seguridad.

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